La Rosca | Juicio a ex funcionario provincial |
A las 9:10 de la mañana, en la sala de audiencias de los Tribunales de Concepción del Uruguay, el juez Darío Crespo reanudó el debate en el Legajo N° 2367, caratulado “Ruiz Orrico, Juan Enrique S/Homicidio culposo agravado por el nivel de alcoholemia y por la cantidad de víctimas”.
La segunda jornada del juicio oral volvió a poner en primer plano una pregunta que excede el expediente: cómo procesa una comunidad la muerte de cuatro jóvenes trabajadores cuando el imputado era un alto funcionario provincial al momento del hecho y el vehículo en el que se conducía pertenecía al Estado.
En la sala estuvieron presentes el fiscal N° 5, Eduardo Santo; el querellante particular Mario Arcusín -con la ausencia justificada de Leandro Rosatti-; el imputado Juan Enrique Ruiz Orrico; y sus defensores, Félix Pérez y Leopoldo Lambruschini. uicio
La teoría del caso bajo lupa técnica
La acusación sostiene que Ruiz Orrico conducía un Volkswagen Passat oficial (dominio colocado IYU 009) con un nivel de alcoholemia superior a un gramo por litro de sangre cuando, a la altura del kilómetro 123 -entre Caseros y Herrera-, invadió el carril contrario e impactó de frente contra un Chevrolet Corsa (dominio DTD 845). En ese vehículo viajaban los hermanos Brian y Lucas Izaguirre, Leonardo Almada y Axel Rossi. Los cuatro fallecieron como consecuencia directa del siniestro.
La calificación legal es homicidio culposo agravado por el nivel de alcoholemia y por la cantidad de víctimas (arts. 45 y 84 bis, segundo párrafo, del Código Penal). En la primera audiencia, el imputado admitió su responsabilidad. En esta segunda jornada, la discusión se desplazó hacia la arquitectura científica del caso: mecánica del impacto, condiciones del entorno, alcoholemia, cadena de custodia y contexto institucional.
La mecánica del choque: una violencia inusual
El primero en declarar fue el agente técnico de Policía Científica, Joaquín Martínez Jancarik, quien detalló las constataciones mecánicas realizadas sobre ambos rodados. Su testimonio funcionó como introducción a un bloque pericial que buscó reconstruir con precisión la dinámica del hecho.
La licenciada en Accidentología Vial Daniela Alejandra Aguiar, profesional de Criminalística de la Departamental Uruguay, aportó los informes técnicos periciales 54/2024, 54/2024 bis y 61/2024. Su relato fue meticuloso. Explicó que el pavimento se encontraba en buenas condiciones, que la ruta estaba delimitada en sus laterales pero carecía de demarcación central visible y que, según los vestigios materiales, el Passat se cruzó de carril e impactó frontalmente con impacto en el lado izquierdo contra el Corsa.
Un aspecto central fue la imposibilidad de determinar científicamente la velocidad del Passat. Aguiar explicó que la deformación extrema de las estructuras y la ausencia de ciertos datos técnicos impidieron un cálculo fiable. También aclaró que la posición de la aguja del velocímetro no constituye un indicador válido tras un impacto de esa magnitud, desmontando una creencia frecuente en la opinión pública.
Antes de concluir, respondió a una pregunta de la defensa y confirmó que los ocupantes del Corsa no utilizaban cinturón de seguridad. El dato, potencialmente relevante en otros contextos, fue luego relativizado por la medicina forense.
El comisario Héctor Adrián Jacquet, jefe de la División Criminalística Uruguay, corroboró las conclusiones. Con 25 años de servicio y más de una década al frente del área, afirmó que nunca había intervenido en una colisión de semejante violencia. La descripción no fue retórica: la magnitud del daño estructural en ambos vehículos resultó determinante para comprender la letalidad inmediata del siniestro.
El bloque siguiente abordó la cuestión de la extracción y análisis de sangre del imputado. El médico policial Marcos Luis Benavídez explicó que, al arribar a la escena, Ruiz Orrico ya había sido trasladado al hospital “Justo José de Urquiza”. Intentó realizar la extracción para dosaje alcohólico, pero no pudo hacerlo de inmediato debido a la atención prioritaria de las lesiones múltiples. La muestra fue finalmente obtenida por un técnico del hospital, cuando el paciente ya se encontraba en terapia intensiva, y que esa práctica se hizo bajo su supervisión.
A las 11 en punto, el juez dispuso un cuarto intermedio. Veinticinco minutos después, el debate se reanudó con el testimonio de Eduardo Martín Vienny, técnico químico del mismo hospital. Ratificó que realizó la extracción en presencia del médico policial, entregó las muestras y que estas fueron remitidas a Fiscalía bajo cadena de custodia.
La bioquímica Natalia Quevedo, del Laboratorio Regional de Investigación Forense del Ministerio Público Fiscal, declaró de manera virtual. Presentó el informe pericial N° H-041 y confirmó que analizó dos muestras: una extraída a las 8 y otra a las 11 del 20 de junio de 2024. En la primera detectó 1,10 gramos de etanol por litro de sangre; en la segunda, 0,59 g/l. La diferencia indicó que el organismo se encontraba en fase de metabolización.
El médico forense Adrián Siemens ofreció uno de los testimonios más relevantes de la jornada. Explicó la elaboración de los informes autópsicos, los estudios complementarios y la metodología utilizada para estimar la alcoholemia al momento del impacto -la llamada “hora cero”-. Basándose en literatura científica farmacológica, concluyó que Ruiz Orrico presentaba al menos 1,52 g/l al momento del siniestro.
También fue categórico respecto del cinturón de seguridad: dadas las características del impacto y las lesiones constatadas, el uso o no del dispositivo no hubiera modificado el resultado letal. La afirmación resultó crucial para neutralizar cualquier intento de desplazar el eje de responsabilidad hacia las víctimas.
El vehículo oficial y la dimensión política
El último testigo, Daniel Alejandro Galizzi, director general de Asuntos Legales de la Secretaría General de la Gobernación, introdujo la dimensión institucional. Confirmó que Ruiz Orrico se desempeñaba como director del Instituto Portuario de Entre Ríos y que el Passat pertenecía a la Secretaría General, aunque estaba asignado a ese organismo.
Se refirió a un decreto dictado por el gobernador Rogelio Frigerio que prohíbe el uso personal de vehículos oficiales. Admitió, sin embargo, que el cumplimiento efectivo es de imposible cumplimiento y que, en todo caso, se depende en gran medida de la responsabilidad individual de cada funcionario, ya que los automóviles no cuentan con sistemas de geolocalización como lo poseen algunas ambulancias y patrulleros. Tampoco pudo precisar si a las 4:30 de aquella madrugada el imputado se desplazaba por motivos oficiales.
Esa declaración no es un detalle administrativo. En el contexto de Entre Ríos, donde la siniestralidad vial constituye un problema estructural y la utilización de los bienes del Estado para fines personales es parte de la cultura política, el uso de un bien estatal en circunstancias que culminaron con cuatro muertes coloca el caso en el centro del debate sobre ética pública y control institucional. (APF)
La Rosca |Ex funcionario responsable de cuatro muertes|
El ex director del Instituto Portuario de Entre Ríos, Juan Ruiz Orrico, afronta desde la mañana de este miércoles 18 el juicio en su contra en los Tribunales de Concepción del Uruguay por el delito de Homicidio culposo agravado. Orrico colisionó el 20 de junio contra el auto en que se trasladaban a trabajar a un frigorífico cuatro jóvenes, cuando regresaba de una cena en la casa del presidente del Consejo de la Magistratura, Mauro Vazón.
El ex funcionario aceptó declarar en la apertura de las audiencias y se hizo cargo por las muertes de Brian Izaguirre, Lucas Izaguirre, Leandro Almada y Axel Rossi, los cuatro empleados del frigorífico Fadel a quienes colisionó cuando conducía alcoholizado un auto oficial por la ruta 39 en la madrugada del 20 de junio de 2024, precisó Análisis.
Orrico estuvo a cargo de los puertos de Entre Ríos en el gobierno provincial desde diciembre de 2023 hasta el día siguiente del siniestro fatal, cuando fue desvinculado del cargo por el gobernador Rogelio Frigerio.
“Quiero asumir la responsabilidad total”
“Del accidente del cual se hace referencia quiero asumir la responsabilidad total del hecho, mi culpabilidad sobre la maniobra que provocó el accidente”, dijo Orrico ante el juez Darío Crespo, vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay. Además, ofreció sus disculpas, pidió perdón a todos los familiares y los nombró con nombre y apellido.
“Sé que no hay pedido de disculpas que sea aceptado y que mis palabras puedan resultar hirientes, pero es un ofrecimiento que hago ante este hecho irreparable”, expresó.
“Sé que el daño es irreparable y ni siquiera me podría reflejar lo que sienten las víctimas, porque la única forma es que me pase en carne propia, entonces mis palabras hasta diría que sobran”, admitió el ex funcionario.
El acusado añadió: “Tratamos con mis abogados de trasladar mis condolencias y si de alguna manera tuviera la posibilidad de mitigar el daño, estaría dispuesto a hacerlo”.
“Independientemente de lo duro y lo tremendo y catastrófico del hecho, no se puede volver a atrás”, continuó su declaración, en la que no respondió preguntas de las partes, por consejo de sus abogados defensores, Leopoldo Lambruschini, Félix Pérez y Leandro Monje. Y reconoció, una vez más: “El responsable soy yo”, insistió.
El debate es encabezado por el juez Darío Crespo, vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay. El Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal Eduardo Santo, mientras que la querella particular es ejercida por el abogado Mario Arcusin.
El caso
El hecho ocurrió durante la madrugada del 20 de junio de 2024, cuando el Chevrolet Corsa en el que viajaban los trabajadores fue impactado de frente en la ruta 39 por un vehículo oficial conducido por Ruiz Orrico. Las pericias establecieron que el acusado tenía 1,59 gramos de alcohol en sangre al momento del choque.
Ese jueves 20 de junio era festivo. Cerca de las 5, Orrico iba al mando de un Volkswagen Passat (vehículo oficial) con un nivel de alcoholemia superior a un gramo por litro de sangre, con el cual invadió el carril contrario e impactó de frente contra el Chevrolet Corsa, en el que iban las cuatro personas fallecidas. Orrico había estado cenando en casa del presidente del Consejo de la Magistratura, Mauro Vazón.
La Rosca |Ex funcionario implicado en siniestro gravísimo |
El abogado Félix Pérez, defensor de Ruiz Orrico —extitular del Instituto Portuario de Entre Ríos— ofreció el pago de una suma total y única de 150 millones de pesos como “reparación integral del daño”, a través de una carta documento enviada a las familias. La oferta llegó a pocos días del juicio oral y público que será en Concepción del Uruguay. La primera audiencia será el 18 de febrero.
El hecho ocurrió el 20 de junio de 2024, cuando Orrico, conduciendo alcoholizado un vehículo oficial, se desvió de carril y embistió de frente a cuatro jóvenes trabajadores de Basavilbaso, causando la muerte de Brian y Lucas Izaguirre, de 31 y 26 años; Leandro Almada (33) y Axel Rossi (23).
Dubini apuntó contra el trasfondo de la maniobra legal. “Es un buen accionar de sus abogados defensores como estrategia, porque ante el juez van a decir que intentó compensar el daño que hizo. Pero la carta documento me parece una falta de respeto, de los abogados y de la Justicia”, afirmó la mujer en declaraciones periodísticas.
Con crudeza y dolor, la madre puso en palabras lo que, asegura, no puede cuantificarse: “Preguntaría cuánto vale la vida de un hijo de él. Mis hijos no tienen precio. El lunes nos hacen llegar la carta documento de este homicida que nos ofrece una suma de dinero”. El ofrecimiento fue rechazado.
En ese sentido, Dubini remarcó que, más allá de cualquier condena, nada podrá reparar la pérdida sufrida. “Lamento mucho que él, como persona, crea que con unos pesos va a arreglar el daño que hizo. Si bien a mí el hecho de que sea condenado no me va a devolver a mis hijos, mis hijos van a tener la Justicia que se merecen. Hace un año y siete meses que le vienen dando muchos privilegios”, sostuvo.
Finalmente, recordó a las víctimas y destacó el sacrificio y los sueños que quedaron truncos. “Ellos eran seres de luz. Luquita era el nene de la casa, tenía 26 años. Brian, de 31, era común que los días que no trabajaba viniera a comer a casa. Recuerdo esa noche que le dije ‘mañana hacemos unos fideos’, y me dijo que no vendría porque trabajaba. Le dije ‘¿qué vas a hacer con tanta plata?’ y me respondió ‘terminar mi casa’”, relató con emoción.
Y concluyó: “Eran gurises que debían estar en un boliche porque era feriado, pero iban a laburar. Lucas trabajaba para su hijo; Axel para terminar de pagar su auto y su casa; Lea trabajaba por sus hijos. Estos gurises solo querían progresar”.