La Rosca | Baja en el partido de Milei |
Oriundo de Gualeguay, Erro impulsó la conformación del partido en 2019 y asumió su presidencia en 2020. Durante su conducción, la fuerza logró el reconocimiento legal como partido político en mayo de 2025. Sin embargo, tras diferencias con integrantes de la actual conducción, optó por dar un paso al costado.
En su comunicado, explicó que al concluir su etapa al frente del partido delegó “voluntariamente la conducción partidaria” con el objetivo de garantizar una transición ordenada y fortalecer la continuidad institucional. No obstante, señaló que con el paso del tiempo se profundizaron desacuerdos internos que intentó encauzar mediante el diálogo.
Ruptura tras las elecciones
Erro detalló que, luego del proceso electoral de 2025, convocó a una reunión en Villaguay para recomponer la unidad y establecer un marco de consenso. Según afirmó, ese encuentro no solo no permitió acercar posiciones sino que dejó en evidencia “una ruptura profunda” dentro de la conducción, que derivó en la renuncia de la vicepresidenta y del secretario general del consejo directivo.
Además, cuestionó decisiones adoptadas por la actual dirigencia, a las que atribuyó una profundización del conflicto, falta de respuestas institucionales y ausencia de un horizonte político claro para los afiliados identificados con el Gobierno nacional.
En el tramo más crítico del texto, sostuvo que se adoptaron actitudes orientadas a desplazar “espacios de trabajo imprescindibles del proceso fundacional del partido”, sin los cuales el Partido Libertario de Entre Ríos no habría alcanzado su reconocimiento legal.
“Coherencia”
“El ejercicio de la política debe sostenerse en el respeto por la palabra dada, la vocación de unidad y el reconocimiento al trabajo colectivo”, expresó Erro. Y agregó que cuando esos principios dejan de regir la vida interna de una organización, “la coherencia personal obliga a tomar decisiones claras”.
En el cierre del comunicado, agradeció a afiliados y militantes que acompañaron el proyecto desde sus inicios y destacó que el espacio obtuvo el reconocimiento del presidente Javier Milei y del gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio.
Pese a su alejamiento orgánico, Erro aseguró que continuará comprometido con los valores que dieron origen al espacio y que seguirá trabajando por ellos “desde otros ámbitos”.
La Rosca | Apoyo radical al gobierno provincial |
El Frente Radical Independiente realizó el pasado viernes 20 de junio un almuerzo conmemorativo del Día de la Bandera en el Club de Pescadores de Paraná. El encuentro reunió a dirigentes, militantes y amigos del espacio, y sirvió además para consolidar el acompañamiento al gobierno de Rogelio Frigerio y comenzar a trazar el camino hacia las próximas elecciones nacionales. La actividad fue encabezada por el referente del FRI, Roberto Sabbioni, y contó con la presencia del Diputado Nacional Atilio Benedetti, así como autoridades del Comité Provincial, Comité Capital y diversas seccionales de la UCR, publicó la agencia Apfdigital.
Durante la jornada, Sabbioni destacó el valor del reencuentro militante y la importancia de sostener el vínculo directo con la base territorial. “Fue un encuentro entre amigos, el primero después de las elecciones, para volver a conversar con quienes caminaron junto a nosotros en la campaña de Frigerio. La mayoría de ellos no ocupan cargos, pero siguen siendo parte esencial de este proceso político”, expresó.
Sabbioni remarcó además que, aunque no forma parte del gobierno por motivos de salud, mantiene un contacto permanente con el gobernador Frigerio. “Este es mi gobierno, es nuestro gobierno. Por eso no dudamos en respaldarlo de manera clara, sin condicionamientos. Agradecimos la presencia y el acompañamiento permanente de Atilio Benedetti, y reafirmamos nuestra voluntad de estar presentes en la calle, golpeando puertas, explicando lo que se está haciendo”, afirmó.
En ese sentido, subrayó que el FRI acompañó activamente el proceso de transformación de la obra social provincial (OSER), y que ese será el modelo de compromiso que replicarán en esta nueva etapa política: acompañar desde el territorio las acciones de gobierno y sostener el vínculo con la gente.
La Rosca | Opiniones |
Por Juan Martín Garay (*)
La encuesta nacional de Zuban Córdoba, realizada entre el 10 y 11 de junio de 2025, demuestra datos contundentes. Más del 50% de los encuestados cree que Cristina es culpable y debería ir presa. Pero al mismo tiempo, el 46,5% desconfía de la justicia. Y un 56,6% no cree que en la Argentina seamos iguales ante la ley. Más aún: el 75% está en contra de que los jueces de la Corte Suprema sean designados por decreto del Presidente.
Esto confirma lo que muchos dirigentes saben, pero pocos se atreven a decir en voz alta: la figura de Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo el clivaje más potente y polarizante del sistema político argentino. Pero lo más grave no es eso. Lo verdaderamente preocupante es la erosión de legitimidad que afecta al Poder Judicial y a la política por igual.
La contradicción es estructural: la gente quiere justicia, pero no le cree a los jueces; quiere condenas, pero duda de los condenadores. Y esa paradoja se convierte en inestabilidad. Porque si no confiamos en las instituciones que deben garantizar nuestros derechos, la democracia se convierte en un cascarón vacío.
No se trata de defender personas. Se trata de preservar principios. Una cosa es el ejercicio legítimo de las funciones judiciales. Otra muy distinta es usar los tribunales como herramienta para condicionar candidaturas o afectar el curso democrático. Eso no fortalece la república, la debilita.
Verdad, Justicia y Paz
Todos queremos la paz. Pero no hay paz posible si se construye sobre la injusticia. No hay convivencia social verdadera si lo que se impone es el miedo, la exclusión o la sospecha como forma de resolución política. La paz que vale es la que se apoya en instituciones confiables, en reglas estables y en la voluntad de resolver las diferencias en el marco del voto popular, no de las sentencias redactadas entre líneas.
Lo que expresa hoy el electorado argentino es una mezcla de bronca, cansancio y desconfianza. La justicia no resuelve. La política no representa. Y mientras tanto, la grieta no se cierra: se profundiza.
Cristina Fernández activa pasiones, pero también simboliza una pregunta sin respuesta: ¿cómo seguimos adelante en un país donde nadie cree del todo en nada?
La respuesta, si es que existe, no vendrá de un fallo ni de un relato. Vendrá de la reconstrucción de una ética institucional, donde el poder no se use para disciplinar, sino para representar; donde la justicia no opere para dividir, sino para garantizar derechos.
Hoy, más que nunca, Argentina necesita verdad, justicia y paz. Pero juntas, no por separado. Porque separadas no alcanzan.

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-
La Rosca | Peronismo entrerriano |
El fin de semana se llevó adelante el Congreso del Partido Justicialista de Entre Ríos, en el camping del Sindicato de Empleados de Comercio de Paraná. Las autoridades partidarias calificaron el encuentro como “un éxito” y agradecieron “a quienes participaron de la organización, especialmente a trabajadores del partido”. Señalaron que, “teníamos la responsabilidad de organizar este primer congreso de nuestra gestión y ha sido un éxito en participación”. Intendentes, legisladores nacionales y provinciales, concejales, además de dirigentes de marcada trayectoria, fueron el público invitado al primer Congreso desde que asumió la presente gestión.
Desde el Consejo Provincial destacaron la participación y expresaron: “Teníamos la responsabilidad de realizar este primer Congreso desde que asumimos, que era tan necesario y reclamado por distintos sectores, así que estamos muy conformes. Fue un arduo trabajo”.
En cuanto a la elección de autoridades del plenario, remarcaron que, “Se apuntó a la transversalidad”, y acotaron: “El Congreso es un organismo fundamental para la vida de nuestro movimiento y será conducido por compañeras y compañeros de enorme trayectoria en el peronismo entrerriano, tal el caso de Eduardo Lauritto, como Presidente de la Mesa; Rosario Romero, como vice primera; Daniel Rossi, vicepresidente segundo; Claudia Monjo, como Secretaria General; y José Allende, el Secretario de Actas”.
Más de 200 congresales debatieron por alrededor de cinco horas. Los pedidos de sanción a afiliados, la constitución de órganos internos, la reforma de la Carta Orgánica partidaria, la inclusión de las minorías, la reforma electoral que propone el gobierno de Frigerio, el informe del Consejo Provincial y el armado de un espacio para la formulación de propuestas programáticas, fueron los temas en los que giró el debate.
Se decidió la conformación de comisiones para abordar esos ejes temáticos y se establecieron los criterios para su integración. Uno de los puntos destacados fue la moción aprobada por la cual el partido modificará la Carta Orgánica para establecer la inclusión de las minorías de una manera más amplia. En ese sentido, se fijó un piso del 25% para acceder a la distribución de cargos expectantes en las listas para cargos electivos.
Desde el órgano de conducción partidaria, a modo de conclusión, manifestaron: “Se tomaron decisiones importantes para el peronismo provincial y se ratificó claramente el rol opositor al gobierno nacional y provincial, y que comienza a reorganizarse en este nuevo contexto para comenzar a darle forma a nuestro programa y volver a representar una alternativa frente a estos gobiernos que tanto daño le hacen al pueblo y a la Patria”.
La Rosca | Duro contra Milei |
Raymundo Kisser es uno de los dirigentes del radicalismo con mayor prestigio en el ámbito provincial, supo ostentar la presidencia de la UCR de Entre Ríos y fue legislador provincial. Distante de la gestión de Rogelio Frigerio, pero apoyando al gobierno provincial, el referente boina blanca no dudó en cuestionar la gestión del libertario Javier Milei y acusar de “brutos” políticos a los integrantes del gobierno nacional.
En declaraciones a Debate Abierto, Kisser dijo que “Milei llega -a la presidencia de la Nación- por un escenario político y gente que puso plata y ahora esa gente se lo está cobrando”.
“Milei es mandado por los grandes intereses internacionales, pero yo quiero un país industrializado con valor agregado en todo lo que producimos, lo mismo pasa con el petróleo, la minería; entonces vengan y fabriquen acá. Ahora, si vamos a ir en contra del capital nacional y vamos a permitir que el capital golondrina venga a la Argentina, donde se van a colar todos los narcos, si vamos a permitir eso, entonces no habrá inversiones y estaremos en el horno”, vaticinó el reconocido abogado de Paraná.
Para Kisser, “el país está conducido por inexpertos políticos” y agregó que “en lo nacional, observo un panorama incierto. Milei es un aprendiz en política, la política es diálogo no pelea, siempre digo que los brutos arreglan sus cosas peleando, los inteligentes dialogando”.
Finalmente, el exlegislador provincial de la UCR afirmó que “el centro de la política es el bienestar del individuo viviendo en sociedad”.
La Rosca | Voces |
Por Juan Martín Garay (*)
Hugo Alconada Mon define con claridad los motivos que convergieron a la llegada como Presidente de Javier Milei: “encarnó un sentimiento social de bronca y frustración con la dirigencia tradicional que carecía de representación política en la Argentina”. Todo quedó atado al humor social fruto del cansancio y hastío, junto a la esperanza que se logró despertar en cierto sector y la canalización de la bronca. Ocurre que en el medio de las disputas banales por la afanosa búsqueda personal y sectorial de poder (y de riquezas) siempre está la gente, aunque muchos lo olvidan.
A poco más de 100 días de gestión, para el politólogo Federico Zapata, “Milei es el emergente en la descomposición de un sistema que se rompió y, durante estos meses, lo que estamos viendo es la convivencia de distintos clivajes que no se ordenan y navegan sobre la implosión de la geografía política del AMBA, porque Milei no ganó con ese electorado, sino con el interior”.
Eso que expresa Zapata quedó demostrado con el voto definido de manera selectiva en un alto comportamiento emocional. Por decisión de la mayoría, ante sólo la oportunidad de opción por un candidato u otro en doble vuelta, se impuso quien supo despertar la total atención y capitalizó las expectativas como así también las defraudaciones. En esos días vendió esperanza y se compraron sueños, hoy se aprecia que en “el producto adquirido” aparecieron lo que en derecho se conoce como vicios redhibitorios, aquellos defectos ocultos que no son reconocibles en el momento de la entrega. Pero que la mayoría claramente “compró”, algunos tal vez porque no les quedaba otra opción, otros quizás por plena convicción.
La crisis
El actor principal es la gente, eso es importante tenerlo en cuenta. Sin embargo hay quienes aún no lo entienden e inmersos en un fanatismo complejo y aletargado no ven venir el cambio que se está reclamando como una nueva “ola” que nos llega cual Tsunami. Pasa que cuando cambia la gente y se va en esa sintonía, todo fluye, pero cuando la gente cambia y quedamos estancos en el tiempo, creyendo que todo es igual a como fue siempre o como era antes, estamos en un grave error de percepción. A mis compañeras y compañeros les recuerdo que Perón expresa que la “sensibilidad e imaginación son base para ver, ver base para apreciar, apreciar base para resolver, y resolver base para actuar”. Pasa que a veces el ego nubla la vista de la perspectiva política y social cuando se está sólo en el texto y no en el contexto, o lo que es peor, en “el verso” y sin el texto, mucho menos cuando no se está en la periferia. Y si encima no hay “olfato” político, todo se complica para quienes pretenden conducir un pueblo en andas que empieza a padecer las decisiones económicas de quienes pretenden hacer “cerrar los números” sin la gente adentro, careciendo así de rostro humano una economía que hoy más que nunca debería tenerla. Todo gracias a la mezquindad de quienes cometieron los errores políticos habidos y por haber para que se de esta realidad actual. Tengamos memoria también.
Ahora bien, sepamos que lo que fue ya quedó atrás y lo que pasó no va a volver a ser. Por eso nuestro país, como representación de una sociedad molesta, no va a volver atrás. Es imposible que eso suceda. Porque se ha roto un sistema donde ya no hay lugar para nuevos “restauradores”. Sólo nos queda la esperanza de construir juntos con la sociedad civil la red que contenga a los que se están “cayendo” del sistema. Aquellos rostros humanos que clamen ayuda y una mayor contención posible. Para la gente hay un enorme malestar que se explica también en la distancia hacia la dirigencia política o viceversa (aclaro que no de todos, pero en esto siempre “pagamos justos por pecadores”). La disputa partidista ha pasado a un segundo plano y está muy presente un nuevo participante, el de la bronca que ya no se calla, y junto a ella el ojo ciudadano que todo lo mira, controla y critica.
El otro país y lo que viene
Desde un lado de “la General Paz” salió un excéntrico personaje, con un fuerte esquema mediático que lo apoyó y continúa haciéndolo, encarnando la bronca social contenida tras una década de empates políticos entre coaliciones que no acordaron un programa común. Para unos Milei es la representación mayoritaria de las minorías fraccionadas de otro tiempo, para otros su arribo es la consecuencia del fracaso económico de los gradualismos, por ende contiene una deseo de “shock profundo y de cirugía sin anestesia”.
Estamos con una grave situación económica y para solucionarla primero habrá que resolver otro gran problema, el político, porque la gente ya no respalda proyectos, rechaza a la política y a quienes la representan, mucho más si para tratar de despertar esperanza en la gente algunos se apoyan en un pasado al que a pocas personas les interesa realmente. Es ahí donde para las discusiones que vienen, el resto del país que está más allá del AMBA puede empezar a construir un liderazgo fuerte, tal vez mirando a Córdoba. Precisamente porque la crisis de los liderazgos nacionales y las coaliciones de laboratorio generan un terreno propicio para sembrar en la tempestad de este temporal que nos lleva puesto a todos.
He ahí la salida en esta actualidad, donde el Justicialismo si quiere volver a ser protagonista va a tener que encarnar una profunda voluntad de cambio y transformación ante la crisis que se tiene con la sociedad producto del hartazgo. Cuando todo pase, el bipartidismo entendido como tal no será una opción, porque las construcciones políticas del último decenio se han dado con expresiones que contenían a las de la ciudadanía mirando hacia el futuro, no hacia el pasado. Hoy se necesita “olor a jazmín” en vez de olor a “naftalina”, por más nueva que sea “la percha”.
Ante el clima dominante de época, con un fuerte hastío social y con la clara intención producida como reacción sostenida en la idea de castigar a una gran parte de la dirigencia, pensemos en aquello que verdaderamente debe importarnos insistentemente, la gente, por eso construir cercanía es lo más aconsejable para afrontar este tiempo y el que viene. En un ejercicio local, escuchemos en el mayor de los silencios, con mucho respeto y con plena atención. Interpretemos lo que nos están queriendo decir nuestros vecinos. En función de la lucha permanente por la resolución de los verdaderos problemas de la gente, mirando para adelante, vayamos por la construcción de un próximo ciclo que nos tenga ahora como protagonistas, mano a mano con el pueblo y siempre en búsqueda de su felicidad.

(*) Juan Martín Garay – Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente de Bloque Concejales PJ 2023-2027. Secretario de Gobierno Municipalidad de C. del Uruguay 2019-2023. Presidente de Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-
La Rosca | Opiniones |
Por Juan Martín Garay (*)
El entrerriano Jorge Obeid, ex gobernador de la “invencible” provincia de Santa Fe, dejó un claro concepto en el análisis político de la “anti-política”. El “Turco”, como dirigente, reflexionaba que “el discurso de la anti política es una trampa para el que lo enuncia y para la propia gente que lo adopta, porque la única forma de transformar la política es desde adentro de la política. No se puede hacer desde afuera. Cuando una persona empieza a meterse en política se convierte en un político más. Acá de lo que se trata no es de la política ni de la antipolítica. De lo que se trata es de optar por los políticos decentes y con ideas, trayectoria y experiencia de gestión y descartar a los malos políticos, deshonestos y arribistas que solo piensan en llegar para vivir un poco mejor”.
Nada es fruto del azar, porque si somos objetivos, veremos que hay una sensación general de cansancio y hastío que anida en el seno social muy profundamente. Esto ha ocurrido porque la constante puja política de cierta dirigencia por la afanosa búsqueda personal y sectorial de poder (y riqueza) lo ha profundizado cada vez más. La crisis de representatividad no resuelta implica que el sano arte de la política -bien entendida como tal- se ha dejado impregnar en el último tiempo por un sinnúmeros de hechos y gestos que nada ayudan. Lo cierto también es que el mensaje de la “anti política” es fuerte y está muy presente en la sociedad. Porque además hay un claro dominio mercantilista sobre el ejercicio de la política por parte de cierta dirigencia que no mira hacia el futuro sino que por el contrario, atrasa en la práctica varios años. La política también es gestual, si sólo se ven estos tipos de gestos y no los de grandeza que necesitamos, todo se complica.
Las ideas y los años
En la escena política claramente se refleja un envejecimiento relativo de las ideas. Hay demasiada demagogia y poco profesionalismo en las propuestas de determinados sectores y sus dirigentes en este tiempo. Así las cosas, “a río revuelto, ganancia de pescadores”. La falta de una participación realmente comprometida que debería encarnarse en alguna fuerza con conciencia nacional y social, trae consigo a un ausente importante, el compromiso político del debate profundo sobre los grandes temas aún pendientes por resolverse y que sólo han sido tratados mediante propuestas vacías de contenido concreto, real y posible. Hoy lo padecemos a todo esto.
Quienes por acción u omisión nos llevaron a este estadio para volver como “salvadores” en un momento posterior, deberán dar un paso al costado cuando llegue ese tiempo, porque como están dadas las cosas no tendrán más ese margen. Aunque a rigor de verdad, quien da vigencia o no a la dirigencia es la gente, no los demás dirigentes.
Mirar para adelante
Debemos empezar a considerar en que el pasado, el presente y el futuro tienen que salir juntos a un encuentro armonioso. Ese nexo generacional entre lo actual y lo por venir necesita aprovecharse de las experiencias vividas, las alegrías y tristezas compartidas, los aciertos y errores, para así poder cooperar entre todos e ir hacia la conformación de un nuevo destino histórico. Parece utópico, pero realmente es necesario.
Tenemos que mirar para adelante y volver a ubicar a la política del lugar que nunca debió correrse, del centro de la escena como punto de apoyo que posibilite ser la palanca de transformación social que además despierte vocación y mística militante de manera genuina, no rentada (algunos estando juntos por un cargo u otros como agencia de colocación de empleos). Hoy más que nunca necesitamos del compromiso de todos quienes tengan buenas intenciones, porque “ningún buen argentino que se precie de tal, puede permanecer inactivo cuando lo que esta en juego es el destino de la Patria” dice Perón.
Confianza y optimismo
Es necesario darnos una nueva oportunidad para todos generando mayor confianza como sano pretexto para alcanzar un fin superior. Esto tiene que venir de la mano de acciones que se presenten como la necesaria convergencia que permita ordenar el conflicto social, económico y político en este tiempo apático. Algo muy importante que no debe ser dejado a un lado es la educación pues ésta sigue siendo el eje central, no sólo como oportunidad de liberación del ser humano, sino entendida como base para generar confianza, pues de haber personas con mayores niveles educativos éstas podrían tener un mejor discernir. Construir confianza, no es algo fácil y es clave para la cohesión social y el crecimiento con desarrollo e inclusión.
Por otra parte nada ayuda la desconfianza que generan quienes entienden a la polémica como la única manera de “hacer política”, profundizando “la grieta”, truncando con ello toda posibilidad real y concreta de construcción de ciudadanía. Esto hace que se distorsionen las tomas de decisiones democráticas necesarias para el desarrollo sostenible y todo lo que eso conlleva.
Clima dominante
Ante el clima dominante de época, con un fuerte hastío social y con la clara intención producida como reacción sostenida en la idea de castigar a una gran parte de la dirigencia, pensemos en aquello que verdaderamente debe importarnos insistentemente, la gente, por eso una mayor cercanía es lo más aconsejable para afrontar lo que se viene. Mantengamos la ilusión de que se dejen de lado los resentimientos y lucha pasionales que han enfrentado y roto desde amistades hasta vínculos familiares. Breguemos porque haya más diálogo y encuentro, sin violencias de ningún tipo, donde el combate que se plantee sea sólo el de las ideas y no se repitan otra vez los errores graves del pasado reciente que todavía nos persigue como una sombra y nos atormentan constantemente.
Combatamos la “anti-política” con más y mejor política. Sólo así podremos modificar la realidad para el beneficio del conjunto. La política es un arte en sí mismo y es la única herramienta válida de transformación social. Es un punto de cohesión y proyección social que permitirá siempre el mejor desarrollo de las personas y su entorno. Desde el lugar que nos toque circunstancialmente, hagamos todo lo posible para que la actual realidad cambie para bien. Porque primero debe estar la gente, segundo la gente y tercero la gente.

(*) Juan Martín Garay – Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente de Bloque Concejales PJ 2023-2027. Secretario de Gobierno Municipalidad de C. del Uruguay 2019-2023. Presidente de Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-
La Rosca | Opiniones |
Por Juan Martin Garay (*)
No es lo mismo la “política de la negociación” que la “negociación de la política” y tampoco es lo mismo ser un “animal político” que un “político animal”, por eso hay que ser lo suficientemente humilde y con la magnitud de la honestidad intelectual propia para dejar de lado las antinomias que separan y aíslan -postergando con ello el tratamiento y resolución de los reales problemas de la gente- para abocarnos de lleno con la mayor gobernanza posible hacia la resolución pacífica de los conflictos y controversias. Sobre todo dejando de lado los problemas políticos de la política.
El filósofo social Norberto Bobbio expresa que “en un universo político cada vez más complejo como el de las grandes sociedades y especialmente de las grandes sociedades democráticas, se hace cada vez más inadecuada la separación, excesivamente clara, entre dos únicas partes contrapuestas, y cada vez más insuficiente la visión dicotómica de la política. Sociedades democráticas son las que toleran o, mejor dicho, presuponen la existencia de muchos grupos de opinión y de intereses en competencia entre ellos; estos grupos a veces se contraponen, otras se sobreponen, en algunos casos se entrelazan para luego separarse, se acercan, se dan la espalda, como en un movimiento de danza (…) En un pluriverso como el de las grandes sociedades democráticas, donde las partes en juego son muchas, y tienen entre ellas convergencias y divergencias que hacen posibles las más variadas combinaciones de las unas con las otras, ya no se pueden plantear los problemas bajo la forma de antítesis”.
El Estado
En un Estado de derecho existen los denominados pesos y contrapesos, o también frenos y contrafrenos, sanos límites al ejercicio del poder otorgado. Vale decir, mecanismos correctores y sistemas de contrapoderes institucionales o sistemas de equilibrios de poderes, llamados controles y equilibrios. Estos son considerados actualmente los más básicos y mejores instrumentos necesarios para velar por un debido cuidado en la separación de poderes de un sistema republicano de gobierno. Parece obvio todo esto, una verdad de “perogrullo”, pero en realidad ello ha permitido que en sociedades “decanas” los sistemas de gobierno sigan una línea de estabilidad política y económica.
De estar a la altura de las circunstancias en nuestro país, esto que se menciona en el marco de una gobernanza plena, debería impedir que alguno de los tres poderes sobre las que adopta como forma de gobierno nuestra Constitución Nacional, adquiera una sobreviniente primacía sobre el resto. Algo más que importante si se lo piensa desde una visión de raigambre institucional.
Este proceso que se muestra conducente con compartir el poder de manera inevitable, es el deber ser de lo que muchas veces no es en nuestra vapuleada sociedad política. Algo que está latente producto de una crisis de representatividad aún no resuelta, porque “del dicho al hecho hay un largo trecho” y “mucho se ha dicho pero poco se ha hecho”. Pasamos del “que se vayan todos” a “no se fue nadie” o peor aún, “ya no hay más lugar”.
Heterarquía
El sociólogo Bob Jessop, entiende que la gobernanza “se define como heterarquía, es decir, interdependencia y coordinación negociada entre sistemas y organizaciones. Existen, pues, tres modos de regulación en una sociedad: jerárquico (por la autoridad), económico (por el mercado) y heterárquico (por redes auto-organizadas y asociaciones). Estos tres mecanismos coexisten siempre, pero en configuraciones variables. No obstante, lo que caracteriza a la sociedad actual es la extensión actual del mecanismo heterárquico, en detrimento de los otros dos, conduciendo, a su modo de ver, a una verdadera ruptura histórica en la forma de gobernar a la sociedad”. Con esto, Jessop pretende dar cuenta de las transformaciones recientes de la función del gobierno en un contexto complejo de globalización y relocalización, bajo una complejidad social, “descentramiento” de la política y pérdida del carácter “autosuficiente” del Estado.
Punto de inflexión
En la esfera pública hoy más que nunca es clave poder estar apoyado, como punto de inflexión, en el desarrollo de una “gobernanza” lo más plena posible. Donde calidad, eficacia y buenas prácticas logren estar presentes en ella, pudiendo llevarse adelante en comunidades que se realizan organizadamente. Porque la legitimidad que otorga el ejercicio del poder implica también la responsabilidad de asumir que en los gobiernos no se debería “mandar” sino conducir, con la necesidad de persuadir y “dejar jirones” en la búsqueda constante de la construcción de consensos. Esto no implica homogeneizar un gobierno, porque una cosa es la administración y otra el gobernar, algo que se presenta como todo un arte en sí mismo. Por eso las experiencias confrontativas nunca terminan siendo buenos consejeros para nadie, porque lo que realmente debe importarnos es la gente y no los problemas políticos de la política.
Las propias reglas de “gobernanza” entre las variadas opiniones de personas calificadas, obligan a tamizar y balancear la información para actuar de conformidad y con objetivos claros. Por eso la cultura del diálogo y el encuentro debe salir al paso de las nuevas realidades sociales del siglo 21 en el que vivimos. Porque desde el punto de vista etimológico el debate se presenta como un combate, una situación puntual donde alguien necesariamente debe ganar y otro perder, en cambio el diálogo es todo lo contrario, mediante éste el ganar o perder no es una resultante y se muestra como una sana práctica que se configura por una amalgama de opiniones disímiles que pueden ser motivadoras de un enriquecimiento intelectual superior y con resultados claramente positivos.
El mensaje
En “El Leviatán”, Thombas Hobbes nos dice que “el hombre es un lobo para el hombre” (Homo homini lupus), frase utilizada para referirse a que existe un estado natural del ser humano que lo lleva realizar una lucha constante contra su semejante. Por eso tengamos presente que en nuestras diversas realidades políticas a veces hay “lobos con piel de cordero” o “zorros cuidando el gallinero”, otras tantas se nos presentan “leones por corderos” y muchas veces nos ofrecen “palomas para gavilanes”:
El mensaje pedagógico de este accionar en su representación real resulta todo un desafío porque también sirve para contener expresiones no compartidas de formas, costumbres e ideologías. Claramente hay que ser cuidadosos en los modos y expresiones, pues no es lo mismo la “política de la negociación” que la “negociación de la política” y tampoco es lo mismo ser un “animal político” que un “político animal”. La Gobernanza será la clave para el tiempo que viene, ojalá sepamos estar a la altura de las circunstancias del momento histórico.

(*) Juan Martín Garay – Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-
La Rosca | Opinión |
Por Juan Martín Garay (*)
El tiempo que nos toca transitar necesita de personas que sepan interpretar el momento histórico, político y cultural que vivimos. En un contexto electoral vigente, las distintas opciones que se den a conocer deberán tener la máxima responsabilidad de haber tomado la iniciativa política con capacidad de gestión, organización, convicción, valores, visión programática, mucha humildad y máxima honestidad intelectual. Hay que atreverse a transcurrir el tiempo por delante con el principal desafío de escuchar las demandas de la sociedad, incluso por encima de la propia historia generacional.
La visión
Quienes se expongan a conducir tendrán una importante tarea por delante que se debería sustentar en la construcción de una unidad de concepción política que amalgame pasado, presente y futuro; lo nuevo y lo porvenir; experiencia y juventud. Hoy más que nunca necesitamos fortalecer los lazos de pertenencia solidaria a la comunidad e integrar lo diverso, no anularlo. En la honesta relación que debe mediar entre las palabras y los hechos, habrá que destacar a aquellas personas que por sobre todas las cosas prioricen el ideal del bien común y la necesidad de construir una sociedad guiada por la justicia y la igualdad. Hacer foco en una comunidad organizada.
Para eso, este tiempo se debe encarar con la plena convicción de una visión que logre despertar esperanza en la gente para conducir al pueblo hacia la defensa de un solo interés, el del pueblo. Hay que instar a que se puedan realizar los valores individuales y sociales en conjunto, para que se logren el progreso espiritual y material en forma complementaria y armónica. Es realmente necesario reconsiderar de una buena vez la ética relación que siempre debió existir entre fines y medios, ubicando ahora a las personas “como la medida de todas las cosas”. Para eso hay que ser enfáticos en rechazar con plena convicción el individualismo y el colectivismo por ser ambos extremos opuestos a la realización equilibrada de una comunidad. La ideología, ejecución y propuesta mediante un eje de desarrollo, son vitales para que la justicia social se encarne nuevamente a través de una doctrina nacional “aggiornada” que permita organizar a la comunidad desde un movimiento nacional de raigambre netamente social.
Protagonistas del tiempo
El Politólogo Diego Conno hace un interesante análisis sobre la política, la felicidad y la democracia: “La relación entre política y felicidad es compleja y problemática; su historia es larga y está cargada de tradición. Los antiguos griegos consideraban que no había posibilidad de una vida feliz o justa si no era al interior de una comunidad feliz o justa. Con la entrada en la modernidad y el triunfo del liberalismo, la felicidad quedó relegada al ámbito privado, identificada con los fines particulares de los individuos, y la política se volvió dispositivo de administración de los grados de sufrimiento y de dolor presentes en una sociedad. La época actual es una profundización de esta comprensión moderna de la política, donde la vida ha pasado a ser enteramente gobernada (y gobernable) y la política, hoy devenida biopolítica, en el mejor de los casos toma el nombre de administración; en el peor, se convierte en política de supervivencia.”
Expresa Hannah Arendt que “nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político”. Bueno, la militancia es la representación real de esa participación, pues siempre tiene presencia efectiva y peso en la convivencia diaria con la realidad social. Ésta siempre tiene una identidad personal que en la construcción de su trayectoria suele advertir, con una perspectiva propia, la raigambre cultural de los verdaderos problemas del momento para convertirse en protagonistas de una conducta moral y pública que se reclama pero que también se ejerce con plena convicción y pasión.
Esta militancia que apuntala el recambio necesario cada cierto tiempo, adquiere un significado histórico cuyo abanico se extiende hacia el pasado y se proyecta al futuro. Así nos enseña Julián Licastro cuando reflexiona sobre la militancia: “es esta mayor toma de conciencia del ser y del hacer, aquello que lo habilita para contribuir con su particular aporte creador, ético y político, al comportamiento del conjunto de la sociedad en sus diferentes dimensiones y expectativas. Tener presencia y peso en el reino de la realidad, y no sólo en la expresión de ideas y deseos, requiere una acción y una lucha que se llama militancia. Ella implica una decisión de participación colectiva, pero no masificada ni anónima. Es decir, ansía un ámbito propicio para unir fuerzas con quienes piensan y sienten de modo congruente, y aspiran a alcanzar niveles compatibles de formación y organización en un marco adecuado de apoyo mutuo. Se abren aquí dos caminos opuestos: la organización cerrada del sectarismo ideológico, o la organización abierta de proyección social. La opción por la organización abierta e inclusiva requiere un participante capaz y sensible, con aptitud para la disciplina voluntaria, pero también con libertad de criterio para llevar adelante la iniciativa en su radio de acción. Un carácter dinámico y equilibrado, formado para la independencia de juicio, a fin de no caer en la obediencia burocrática del mediocre, que no se juega por nada; ni tampoco en la rebeldía permanente que afecta la cohesión del funcionamiento orgánico (coordinación de esfuerzos)”.
Darse cuenta
El gran pensador nacional Don Arturo Jauretche nos sigue interpelando con sus enseñanzas siempre vigentes: “No darse cuenta de que este fenómeno universal tiene su connotación lógica en la Argentina es no darse cuenta de que el enfrentamiento de las generaciones es una cosa necesaria. Porque si los jóvenes carecen de la madurez que le reclamamos, nosotros carecemos de la adecuación a la realidad que ellos nos reclaman. Somos hijos de nuestro tiempo, aunque no querramos serlo; aunque querramos ser revolucionarios. Quien no entiende esto se halla imposibilitado de entender al general Perón cuando habla del trasvasamiento generacional.”
Estamos asistiendo a los albores del inicio de un nuevo ciclo político, donde la juventud no es una virtud en sí misma pero tampoco lo son “las canas”. Es interesante ver como hay una tensión entre la demanda de renovación por un lado y el reemplazo efectivo de la dirigencia por otro. Lo cierto es que solamente la gente decide quienes son las personas de la dirigencia que tendrán vigencia plena. Mientras haya proyectos por delante en vez de sólo anécdotas, cualquiera puede tener lo que muchos reclaman a la hora de la conducción política: seguridad, convicción y certidumbre. En este sentido para estos aspectos no se depende del número de DNI o del año de nacimiento, sino de cuán bien se amalgaman estas polaridades.
El eterno debate sobre las disputas generacionales resulta innecesario pues nos distrae de las cuestiones netamente centrales del momento histórico, político y social. También es cierto que la cuestión generacional es inevitable, ahora bien, abordado en su justa medida es algo que puede ayudar al progreso del recambio que la sociedad demanda. Como importante que es, no hay que quedar entrampados en ese círculo virtuoso que lo “maquilla” siempre con misticismo. Este debate se constituye cada cierto período de tiempo como algo necesario en los procesos de renovación, avanzando en las discusiones políticas y sociales. La disputa que pueda existir entre las generaciones políticas debe darse una tregua frente a una sociedad que se encuentra en proceso de divorcio con sus dirigentes y a quien lo que menos le importa es la edad de estos. Necesitamos darnos cuenta que debemos establecer las bases de un posible pacto social que incorpore a esos sectores que miran a la clase dirigente con sospecha.
Ante el escepticismo y la apatía reinante, la generación intermedia puede jugar un rol crucial en estos momentos con un renacer militante por un lado y marcando fin a la arrogancia generacional por otro. El debilitamiento de la confianza requiere de un recambio dirigencial que apueste al diálogo como forma de encuentro. No fracasemos en el intento, inauguremos un nuevo clima en la opinión pública que se profundice en este año de celebración de los primeros 40 años de democracia ininterrumpida, démonos esa oportunidad, la necesitamos.

(*) Juan Martín Garay – Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.