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Por Juan Martín Garay (*)

El domingo pasado, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “La Libertad Avanza” obtuvo un resultado favorable en las elecciones legislativas locales, ganó por poco margen pero ganó, destronando al PRO, ubicándolo tercero. Manuel Adorni, vocero presidencial y primer candidato a legislador porteño, celebró públicamente ese triunfo en presencia del propio presidente Javier Milei.

No sólo agradeció el respaldo electoral, sino que en su discurso apeló a una vieja teoría filosófica para hablar del futuro. Usó una expresión cargada de historia y peso simbólico: tabula rasa. No se trató de una frase casual. En política, nada lo es. Mucho menos cuando proviene de quien, como Adorni, representa una concepción muy definida de cómo debe entenderse el rol del Estado, el sentido de la política y el vínculo entre las personas.

 

Tabula Rasa

El término tabula rasa nos remite al siglo XVII, al empirismo inglés, y específicamente a la teoría de John Locke, uno de los pensadores que más influyó en la modernidad política. Locke creía que no existen ideas innatas, que todo conocimiento humano se forma a partir de la experiencia. El ser humano es, al nacer, una hoja en blanco -una “tabla rasa”- que la realidad y el entorno van escribiendo. El tiempo, el modo y el lugar de venir al mundo no son meros detalles biográficos, sino condicionantes fundamentales de nuestro desarrollo. La vida, la cultura, la historia y la comunidad son las que nos van formando.

Adorni, entonces, no sólo reivindicó una victoria electoral -válida, aunque sostenida en un bajo nivel de participación-, sino que propuso simbólicamente una hoja en blanco para la Argentina. ¿Pero puede un país empezar de cero? ¿Se puede gobernar sin historia, sin memoria, sin trayectorias comunes? Pero ¿cómo se usa hoy esa expresión? ¿Puede construirse un destino común sin memoria ni experiencia? ¿Qué quiere decirnos Adorni cuando, en pleno festejo político, la invoca? ¿Estamos ante un llamado a la reconstrucción colectiva, o ante una propuesta de borrón y cuenta nueva donde nada de lo anterior importa? Muchas preguntas y no tantas respuestas.

 

Contexto

En un contexto de creciente desafección democrática, donde la participación política disminuye y la confianza en las instituciones está herida, con una crisis de representatividad política que sigue sin resolverse, hablar de tabula rasa puede sonar tentador. Pero también riesgoso. Porque no hay país sin memoria. No hay sociedad sin historia compartida. No hay comunidad sin vínculos. Y esos vínculos se construyen -y reconstruyen- en base a la experiencia, no desde un vacío.

Si aplicamos este concepto a la actualidad, vemos que muchos de los problemas que nos atraviesan no pueden pensarse sin contexto. No es lo mismo nacer en el margen que en el centro, no es lo mismo la periferia de la vida que el corazón del núcleo. No es lo mismo crecer con derechos que sin ellos. No es lo mismo vivir con certezas mínimas que hacerlo bajo el imperio del miedo, la fragmentación social o el aislamiento. No es lo mismo estar dentro que ser excluido, sencillamente no lo es.

 

Amnesia

Existe una especie de “amnesia social”. Porque en este presente tan condicionado por la velocidad de los estímulos, los algoritmos, la polarización y el cinismo, pareciera que la historia ya no pesa. Que los aprendizajes colectivos se diluyen. Que todo empieza de nuevo. Y en ese empezar de nuevo, el poder construye sus propios relatos. Ya sea para alcanzarlo, para consolidarlo o para no perderlo. Lo que es peor, para que otros no lo tengan.

Cuando se niega el pasado, cuando se desprecia el saber acumulado por la experiencia colectiva, cuando se sustituyen derechos por slogans, la tabula rasa deja de ser un punto de partida para convertirse en una herramienta de control. Se vacía el debate público, se empobrece la palabra, se alimenta la desinformación. No estamos frente a una hoja en blanco, sino frente a una hoja arrugada, con marcas, con tachaduras, con cicatrices. Y esa hoja es nuestra historia. Es nuestra gente. Son nuestros barrios, nuestras luchas, nuestras conquistas.

 

Lo que queda

Si de algo debe servir el triunfo de Adorni -de La Libertad Avanza-, es para reflexionar sobre el rumbo político que se nos propone. Y sobre el que podemos y debemos construir desde otro lugar. Desde la experiencia, desde el vínculo, desde la reconstrucción del lazo social roto por años de crisis, pero también por discursos que promueven el individualismo extremo, la deshumanización del otro y el desprecio por lo colectivo.

Porque no hay sociedad sin memoria. Y no hay futuro sin pasado. Las heridas sociales no se borran con una frase; las desigualdades estructurales no desaparecen por arte de magia. La realidad no empieza cada día desde cero. La experiencia de nuestro pueblo -con sus dolores, sus aprendizajes y sus luchas- es el fundamento de toda política que aspire a ser justa.

Reescribir el presente no es negar lo que fuimos, sino integrar lo que aprendimos. No se trata de borrar la hoja, sino de saber leerla. En tiempos de creciente uso de la desinformación como estrategia de poder, cuando se intenta instalar que todo lo anterior fue un fracaso absoluto, conviene preguntarse si esa hoja en blanco no es también una pantalla sobre la que se proyecta un país sin derechos.

 

¿Una oportunidad?

La tabula rasa puede ser una gran oportunidad, si entendemos que el conocimiento y los vínculos sociales se construyen. Pero también puede ser un enorme peligro, si se transforma en excusa para destruir la memoria colectiva.

Hoy más que nunca, necesitamos una tabula que no borre, sino que registre. Que no niegue, sino que comprenda. Que no imponga, sino que escuche. Porque construir una Nación es una tarea de todos y para todos, no es eliminar la historia para empezar de nuevo, sino reconocer esa historia para hacerla futuro.

Por eso, si algo debe dejarnos este resultado y su mensaje político, es que no es sólo una lectura electoral, una foto del momento con un alto comportamiento emotivo expresado en urnas. Es la necesidad de no resignarnos a la fragmentación, de salir del laberinto de la desconfianza y el miedo, de volver a pensar un destino común que no borre la historia, sino que la reconozca para poder transformarla.

Porque la Patria es un Don y la Nación una tarea. Porque en definitiva, la única protagonista histórica de este momento es la gente y quien realmente empuja los cambios históricos. La gente ha demostrado a lo largo del tiempo que no se limita a ser objeto de la historia, sino que es el sujeto activo que la crea. Por eso, no lo olvidemos, lo nuestro es la gente.

 

(*) Juan M. Garay  Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

La Constitución de Entre Ríos, reformada en 2008, establece en su artículo 53 que el Poder Legislativo en nuestra Provincia está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores.

En un artículo de opinión titulado “A favor del unicameralismo”, firmado por el Ministro de Gobierno y Trabajo de Entre Ríos, Manuel Troncoso, éste propone una reforma institucional significativa: la transición del sistema legislativo bicameral actual a uno unicameral en la provincia. El Ministro argumenta que esta modificación podría “mejorar la eficiencia, reducir costos y aumentar la transparencia en el proceso legislativo”. Pero la implementación de un sistema unicameral requiere primeramente de una nueva Reforma Constitucional.

 

Consideraciones

Entre Ríos es una provincia con una población distribuida en 17 departamentos, cada uno con características socioeconómicas y culturales distintas. El sistema bicameral actual permite una representación territorial (Senado) y una representación proporcional (Diputados), lo que garantiza que tanto las mayorías como las minorías tengan voz en el proceso legislativo.

La adopción de un sistema unicameral podría simplificar el proceso legislativo, sí, pero también plantea desafíos en términos de representación equitativa de las diversas regiones y departamentos de la provincia. Por eso, si lo que se pretende es una reforma en relación a esto, es esencial considerar mecanismos que aseguren la representación de todas las áreas geográficas y sectores sociales en un nuevo sistema legislativo.

 

Para avanzar…

Para poder plasmar la idea de ir hacia el unicameralismo es necesario una Convención Constituyente. No hay otra opción ni camino. Para que eso ocurra se necesita de una convocatoria a reformar la Constitución de la Provincia siguiendo el procedimiento establecido en la Sección X de la propia Constitución. Cualquier modificación que se pretenda de este tipo debe ser precedida por una declaración de necesidad de reforma y también la convocatoria a una Convención Constituyente. Es decir, se necesita de una Ley a tal efecto que lo declare legal y formalmente. Luego, algo no menor, llamar a elecciones y conformar un cronograma electoral (que puede coincidir o no con el de las elecciones nacionales legislativas de este año) para elegir a convencionales constituyentes, paso necesario para conformar la Convención y avanzar en consecuencia. Nada simple.

 

Necesidades

Si se avanza hacia un nuevo sistema de representación equitativo bajo un esquema unicameral, en el diseño de una “arquitectura política”, se deberían poder establecer mecanismos que aseguren la representación real de todas las regiones y sectores sociales.

La interpelación ciudadana es esencial para fomentar la participación de la sociedad civil en el proceso de reforma. Esto ayudaría a garantizar que el nuevo sistema que se pretende, refleje las necesidades y aspiraciones de la población.

También hay que tener en cuenta la evaluación de experiencias comparadas. Vale decir, analizar los resultados prácticos de otras provincias que han adoptado el unicameralismo. Esto puede proporcionar valiosas lecciones y evitar posibles errores. Pero todo está en discusión y mucho está por verse.

 

Argumentos a favor y en contra del unicameralismo

Como toda cuestión disruptiva, de discusión política e institucional, hay argumentos a favor y en contra. En los a favor, encontramos:

Eficiencia legislativa: Un sistema unicameral podría acelerar el proceso de aprobación de leyes al eliminar la necesidad de conciliación entre dos cámaras.

Reducción de costos: La eliminación de una cámara legislativa reduciría los gastos operativos del Poder Legislativo.

Mayor transparencia: Un único cuerpo legislativo facilitaría el seguimiento y la rendición de cuentas por parte de la ciudadanía.

En los en contra:

Riesgo de concentración de poder: La ausencia de una segunda cámara podría reducir los mecanismos de control y equilibrio en el proceso legislativo.

Pérdida de representación territorial: Las regiones menos pobladas podrían ver disminuida su influencia en un sistema unicameral.

Menor deliberación: La existencia de dos cámaras permite una revisión más exhaustiva de las leyes propuestas.

 

Propuesta

La modernización de nuestras instituciones es una necesidad de este tiempo para responder eficazmente a las demandas de la ciudadanía. La discusión sobre una posible implementación de un sistema legislativo unicameral en Entre Ríos representa por cierto una oportunidad para optimizar el proceso legislativo, probablemente para reducir costos (reales) y también aumentar la transparencia (siempre necesaria). Eso está claro.

La experiencia de otras provincias que han adoptado el unicameralismo demuestra que es posible mantener una representación adecuada y un proceso legislativo eficiente. Por lo tanto, la transición hacia un sistema legislativo unicameral en Entre Ríos es una propuesta que merece una consideración cuidadosa y un debate amplio. Si se implementa adecuadamente, podría contribuir a una gobernanza más eficiente y representativa en la provincia.

Ante esta iniciativa, obviamente existirán “pícaras” opiniones a favor o en contra de quienes tienen viejos recorridos o jóvenes largas trayectorias políticas. Lo cierto es que no se sabe si esta idea viene a resolver los problemas políticos de la política, entendida como la práctica que se realiza en función social, o a pretender resolver los problemas políticos de los políticos. Toda una intriga por ahora para un tema demasiado serio e importante, máxime estando de por medio la posibilidad de una reforma constitucional.

 

Gobierno de la gente

Este impulso, si se aprovecha la oportunidad con profesionalismo y seriedad, debería servir para fortalecer el sano ejercicio democrático. Porque lo que da legitimidad de origen es el voto, pero la legitimidad de ejercicio ya depende del elegido o elegida y su desempeño en el cargo.

Aún en este año electoral, lo que importa (o debe importar) es la gente, no perdamos el eje. El autor principal, el sujeto histórico es y debe ser la gente, no una clase, fracción, grupo o élite. No necesitamos una buena idea de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo de transparencia ciudadana.

A esta iniciativa, si realmente se la quiere llevar adelante, habrá que asumirla como una verdadera política de Estado en sí misma. Dialogar mucho y lo suficiente para que se permita construir un amplio consenso que involucre a la ciudadanía “de a pie”, al mundo académico, a las organizaciones de la sociedad civil y por supuesto a los partidos políticos; porque sólo así se podrá obtener el verdadero consenso social y político que se necesita para ir por una nueva reforma de la Constitución Provincial. Lo importante es recordar que más allá de todo está la gente. Lo único que debe importarnos, porque lo nuestro es la gente. No lo olvidemos.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Todos los 8 de marzo se conmemora mundialmente la lucha de las mujeres por la igualdad, el reconocimiento y el ejercicio efectivo de sus derechos. El Día Internacional de la Mujer se estableció en esta fecha desde 1977, cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo designó oficialmente, en conmemoración al 8 de marzo de 1857, cuando 129 obreras textiles de la fábrica Cotton de Nueva York murieron en un incendio mientras se manifestaban en contra de la extensa jornada laboral, los bajos salarios, las precarias condiciones de trabajo y las diferencias que sufrían en comparación a los hombres. En 1910, la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague había aprobado la designación “Día de la Mujer Trabajadora”.

 

Justicia Paritaria

La vida cívica y política entrerriana ha pasado a tener en este último tiempo una mayor presencia concreta y efectiva de una “Justicia Paritaria”, entendido esto como un principio que pretende garantizar la igualdad de género en el acceso a cargos públicos y en la definición de candidaturas, como parte de una lucha por conquistar derechos para terminar con las inequidades, buscando una firme presencia de mujeres en el marco de los posicionamientos y aspiraciones en materia electoral.

En las últimas elecciones provinciales (y municipales) del 2023 se puso en práctica la Ley Provincial de Paridad de Género Nº10.844. La misma fue la resultante del debate, análisis y consenso. Luego de haberse reformado la CONSTITUCIÓN DE LA PROVINCIA DE ENTRE RIOS, en el año 2020 se reglamentó el artículo 17 de la misma mediante esta Ley que vino a ampliar, reconocer derechos y fortalecer nuestra democracia entrerriana.

 

Perfume de mujer

En Entre Ríos, la presencia concreta y con derechos de participación política de las mujeres, se presenta a la ciudadanía como una aplicación efectiva de un gran capital social. En momentos como los que nos tocan vivir, esta “bocanada de aire fresco” resulta tan necesaria como imprescindible.

Como la vida es lucha y la lucha es vida, en el “Siglo de la mujer”, como protagonistas de este tiempo, “ellas” vienen con todo el empuje y ganas. Así lo asumen con total convicción desde una participación políticamente activa, en un aspecto que las tiene ahora con roles protagónicos institucionales. Por eso la militancia actual de las mujeres entrerrianas es la representación real de esa participación comprometida, pues siempre han tenido presencia efectiva y peso en la convivencia diaria con la realidad social, pero fueron también por mucho tiempo relegadas al sólo espacio de acompañamiento en política. Eso cambió para bien, ahora tienen una identidad personal en la construcción de sus trayectorias, con una perspectiva propia, de raigambre cultural muy fuerte ante los verdaderos problemas del momento que nos toca transitar. Hoy tienen el poder de convertirse en baluartes de una conducta moral y pública que se reclama pero que también se ejerce con plena convicción y pasión.

 

El cambio son “ellas”

En momentos donde se habla de cambios, “ellas” vienen a apuntalar el recambio necesario que se suele dar cada cierto período de tiempo y adquieren con ello un significado histórico cuyo abanico se extiende desde el pasado y se proyecta hacia el futuro. Por eso hoy es el tiempo de “ellas” en la construcción de ciudadanía. Por eso las mujeres vienen a contribuir con su particular aporte creador, ético y político, al comportamiento del conjunto de la comunidad en sus diferentes dimensiones y expectativas.

Las mujeres entrerrianas pasaron a tener mayor presencia y peso en la realidad política entrerriana y por derecho propio, no sólo en la expresión de ideas y deseos, sino también en la acción concreta bajo una lucha llamada militancia, con una firme decisión de participación colectiva, uniendo fuerzas y aspiraciones por alcanzar niveles de organización altamente necesarios para este tiempo. Todo lo sustentan en un apoyo mutuo, de una proyección social tal que busca trascender el tiempo en el marco de una sana participación capaz, sensible y con libertad de criterio para llevar adelante la toma de iniciativas en búsqueda de la coordinación de esfuerzos colectivos.

 

Las necesitamos

Las mujeres de este tiempo, empoderadas al fragor de las luchas que les antecedieron, pero sosteniendo las actuales, vienen a hacer uso de la política como una  mejorada y necesaria “herramienta” de transformación social positiva que se debe poner necesariamente al servicio del verdadero interés, el del pueblo y su felicidad.

Ante el escepticismo y la apatía imperante, las mujeres con todo su empuje, fuerza y corazón, pueden jugar un rol crucial en estos momentos. El recambio dirigencial debe venir de la mano de “ellas” fundamentalmente. Hannah Arendt expresa que “nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político”.

En Entre Ríos las necesitamos a “ellas” y a todos, nadie sobra y muchas voluntades hacen falta para generar un nuevo clima en la opinión pública respecto de la política y la dirigencia. Con Justicia Paritaria y Justicia Social, ante los individualismos, este cambio de época es una muy buena oportunidad para cambiar y bien, por eso hoy más que nunca las necesitamos. Siempre es una buena oportunidad para comprender que lo que debe importar principal y primordialmente es la gente.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

En la última sesión del Concejo Deliberante se aprobó por mayoría, un proyecto de comunicación de mi autoría mediante el cual se aborda institucionalmente la situación irregular de un adicional existente en las boletas de ATER. Esto que nos cobraron durante todo este año 2024 no tiene Ley que lo avale y representa una carga extra entre el 20% al 30% sobre el impuesto inmobiliario y automotor de la provincia. El mismo se identifica en un ítem en cada boleta como “Fondo de Seguridad Social Ley 10.270/Ley 10.403” o “Fondo Ley 10.270”.

Lo que está ocurriendo no es menor, es un hecho de gravedad institucional importante. Por un lado ocasiona un gran perjuicio para todos los contribuyentes y por otro un problema para el Poder Ejecutivo provincial pues carece de una Ley para poder cobrar todo este año el adicional que siguió apareciendo en el impuesto automotor e inmobiliario después del 31 de diciembre de 2023 hasta la actualidad. Tampoco hay un Ley que diga que se puede seguir cobrando hacia adelante.

Por consiguiente, al no tener una Ley provincial que lo imponga, el Gobierno de la Provincia debería devolverle a los contribuyentes ese adicional que fue cobrado sin sustento legal todo este año y pasar a dejar de cobrarlo actualmente. Además, cualquier proyecto de Ley que pretenda aprobar o validar este cobro violaría el principio de irretroactividad de las normas legales. Para adelante en el tiempo se puede imponer nuevamente como una obligación exigible para los contribuyentes mediante una nueva Ley, pero para atrás no.

 

El adicional

La Ley Provincial N° 10.270 de diciembre de 2013 modificó el Código Fiscal de la Provincia de Entre Ríos estableciendo un adicional de un 20% a un 30% sobre el impuesto inmobiliario o automotor. En las boletas del impuesto esto se identifica en un ítem como “Fondo de Seguridad Social Ley 10.270/Ley 10.403” o “Fondo Ley 10.270”. El artículo 24 de dicha Ley le dio, originalmente, vigencia a este adicional hasta el 31 de diciembre de 2015, esto se fue prorrogando año a año en cada Ley de presupuesto, menos en el que se aprobó para este presente año 2024. Por el artículo 26 de la ley 10.754 (Presupuesto 2020), del 27 de noviembre de 2019, se prorrogó el adicional hasta el 31 de diciembre de 2023, mediante la ampliación de la vigencia de los Artículos 1°, 2°, 3°, 6°, 8° y 9° de la Ley N° 10.270.

Como se aprecia, así las cosas, el Poder Ejecutivo provincial carece de Ley a tal efecto para cobrar el adicional que se prorrogó hasta diciembre del año pasado. Por ende no hay normativa formal y material que le de sustento legal al cobro, pero éste sigue estando aún presente en cada boleta y está siendo cobrado hasta la actualidad de manera irregular.

De pretender aprobarse algún proyecto de Ley avalando este cobro, se violaría el principio de irretroactividad de las leyes (como regla en lo tributario), el que establece que las normas legales se aplican al futuro y no al pasado. Este es un principio relacionado con la seguridad jurídica, el que busca proteger a las personas de posibles abusos y arbitrariedades, en este caso por parte del Estado provincial.

A su vez, en materia tributaria, la Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha pronunciado atendiendo a la naturaleza de las obligaciones fiscales, dejando en claro que rige el principio de reserva o legalidad (Fallos: 312:912), ámbito en el cual la Ley Fundamental impone su aplicación en los arts. 4, 17 y 75 (Fallos: 321:1888). Esto implica que “ninguna carga tributaria puede ser exigible sin la preexistencia de una disposición legal encuadrada dentro de los preceptos y recaudos constitucionales, o sea válidamente creada por el único poder del Estado investido de tales atribuciones”.

 

El proyecto

En síntesis, bien es sabido por todos que sin Ley que lo autorice no se puede cobrar a los ciudadanos un impuesto o adicional en igual sentido, razón por la cual, si el Gobierno de la Provincia omitió solicitar a la Legislatura Provincial la prórroga de la vigencia necesaria para que eso sea válido de manera oportuna, a los fines de evitar reclamos masivos, o básicamente en un acto de justicia, lo más lógico sería que de alguna manera le devuelva a cada contribuyente este adicional cobrado sin sustento legal.

Por eso, habiéndose aprobado este proyecto, se comunicará institucionalmente desde nuestra ciudad al Gobierno de la Provincia de Entre Ríos la necesidad de que instrumente el mecanismo respectivo para devolverle a cada vecino el adicional cobrado sin sustento legal desde el 31 de diciembre del 2023 a la fecha. Además, se van a remitir copias a todos los Concejos Deliberantes de la provincia para que tomen conocimiento sobre esta situación irregular y respecto del tratamiento que le hemos dado en nuestro Concejo Deliberante.

¿Y la Ley? Claramente no la hay, ni para validar hacia atrás (algo que no se puede), ni para exigirlo hacia adelante, obligándonos a los contribuyentes a pagarlo. Por eso es grave esta situación, pues no hay ninguna Ley. Como Concejal, entiendo que es nuestro deber honrar la función pública no sólo con palabras lindas, sino fundamentalmente con hechos concretos. Está claro que siempre habrá demasiado por hacer desde un Concejo Deliberante, todo dependiendo la vara con la que se mida, pero recordemos algo muy importante, primero debe estar la gente, segundo la gente, tercero la gente y siempre la gente. Por eso la razón de este Proyecto de Comunicación que se aprobó por mayoría.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Hace días atrás conmemoramos el Día de la Soberanía Nacional, hecho institucional y político que se recuerda en el calendario de aniversarios nacionales, a instancias del historiador José María “Pepe” Rosa, por medio de la Ley Nacional Nº20.770 del año 1.974. Recién por el Decreto Nacional N°1.584 del año 2.010 se incorporó como feriado nacional.

La fecha elegida tiene relación con el combate de la “Vuelta de Obligado”. Cuando el 20 de noviembre de 1845 las potencias de Gran Bretaña y Francia se juntaron para atacar a la “unión de hecho” que figurativamente era nuestra Argentina. El objetivo de los enemigos era netamente de índole económico basado en la política. Ante la estrategia desplegada por las fuerzas anglofrancesas, las tropas patriotas “encadenaran” el río para defender la soberanía en el recodo más delgado del ancho Río Paraná en lo que hoy es la localidad de Obligado, partido de San Pedro, provincia de Buenos Aires.

 

Soberanía Política

¿Que sería defender nuestra soberanía hoy? En relación al “poder detrás del trono”, el poder real, existen dos modelos políticos muy diferenciados, un modelo participativo, donde el poder representa anhelos comunitarios de justicia social, independencia económica y soberanía política; y un modelo excluyente, donde el poder permanece en círculos estrechos de influencia y presión con fines especulativos, a expensas del desarrollo integral del país (subdesarrollo y pobreza), enmascarados en una falaz libertad. En el medio la gente y las discusiones y debates cada vez más alejados del beneficiado o perjudicado de manera directa, el pueblo.

Para Julían Licastro “la soberanía política pertenece al protagonista de la organización nacional que es el pueblo, en la plenitud de sus derechos políticos constitucionales. Se proyecta, así mismo, en la identidad nacional y su presencia en el concierto mundial. Exige la defensa de la soberanía territorial y cultural contra toda forma de colonialismo, satelización o agresión”.

En el último tiempo hemos visto como ha habido un “cambio” de método por el cuál varios dirigentes políticos de distinto género se han mimetizado con el espectro dominante actual, abandonando las reivindicaciones nacionales y sociales del pueblo. Capaz por la frustración latente de quienes confiaron en un “cambio real”, lo que surge de las grandes contradicciones económicas y sociales que existen y se profundizan cada vez más. Todo puede ser, lo que no podemos es claudicar en la defensa de nuestra soberanía.

Por eso, ante esta realidad, urgen tiempos de preparación de grandes iniciativas que generen esperanza en el abordaje del destino del nuevo Proyecto Nacional y que logren encender los corazones e imaginación de los cuadros de conducción para “ver, apreciar, resolver y actuar”, con una fuerza orgánica a desarrollarse mediante un nuevo y “oxigenado” Movimiento Nacional. Un gran encuentro heterogéneo que sintetice la representación de un espectro político de raigambre patriota y nacionalista, por contraposición al liberal pro imperialista. Una unidad en la diversidad con grandes objetivos para la Nación en relación a beneficios directos para el pueblo. La gente.

 

La esperanza

El desafío mayor pasa por generar una participación que tenga como verdadero protagonista al pueblo e ir por la ejecución de un programa que sea acorde a nuestras reales necesidades económicas y sociales, buscando una cohesión de las fibras íntimas que componen históricamente el campo nacional (tarea nada fácil por cierto).

La única manera de volver a representar la esperanza en la gente será buscando una verdadera soberanía política que ponga fin de una buena vez a un modelo excluyente, a un modo de ejercer la política sin esencias ni contenidos, que termine con la búsqueda del poder por el poder mismo, que de fin a la mera ambición de cargos para beneficio personal o de satisfacción de egos.

Expresa el Papa Francisco que “la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a los ideales que hacen la vida más bella y digna”. Sigamos defendiendo nuestra soberanía, “encadenemos el río” de las incongruencias y las banalidades políticas para que podamos ganar nuestro combate mejorando la vida de la gente y dándole esperanza al pueblo. El poeta peruano José Santos Chocano nos enseñó con su pluma que “el ave canta, aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas”. Ser soberanos, de nosotros depende

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

 

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Por Juan Martín Garay (*)

En este cambio de época, en esta nueva Argentina, para que el Justicialismo como “filosofía de la vida” pueda seguir vigente y no caer en el ostracismo, o peor aún en el recuerdo o la nostalgia, más que nunca necesitamos que nos volvamos a expresar a través de un proyecto donde propongamos realizar los valores individuales y sociales representando esperanza en la gente y que ésta nos crea.

El escenario es complejo y estamos complicados, porque ante una ciudadanía marcadamente vaciada de política y una política largamente vaciada de sociedad civil, hay un divorcio que dificulta cualquier posibilidad de construcción colectiva. ¿Se puede revertir? Sí. Pero no olvidemos que pasamos del ¡que se vayan todos! a una desconfianza que se profundiza con confrontación, resentimiento y frustración. Todo ello es lo que por estas horas sintetiza el enojo de la gente culpa de cierta dirigencia que no estuvo a la altura de las circunstancias.

 

Consolidar

Está claro qué con 41 años de democracia ininterrumpida sobre la espalda debemos aspirar a consolidar un sistema que aún adolece de buenas instituciones. Éstas deberán reconstruirse entre todos los actores sociales, lo que implica reorganizar la comunidad. Para eso tenemos que saber organizar la vida pública de un Estado que necesita de un sistema de normas que todos respetan por igual, con fuertes mecanismos para hacerlas cumplir además.

Tener buenas instituciones implica una buena calidad democrática. Esto empieza por los municipios, puesto que es el lugar por excelencia donde se ejercita y concreta la democracia de manera directa y en forma práctica. Así, no olvidemos que además de los Departamentos Ejecutivos están los Concejos Deliberantes como cuerpos colegiados mediante los cuales los representantes del pueblo deliberan. De esta manera, pueblo y gobierno van indefectiblemente unidos en una suerte de visión de ciudad que necesita una marcada cercanía que permita hacer accesibles los cambios demandados por la gente. Los dichos son una cosa, pero los hechos son otra también.

La “calidad” de la democracia en los gobiernos locales implica pensar en poder alcanzar un máximo de equilibrio y plantearse objetivos siempre superadores para el conjunto. ¿Para qué? Sencillamente para poder vivir mejor. Por eso es sumamente necesario en este tiempo construir cercanía, “achicar” la distancia en una comunidad donde conviven lo que se anhela como ideal con lo que en realidad se puede realizar. La participación concreta necesita de una interacción social y política, como ejercicio para poder recuperar la confianza que permita soñar de manera utópica con el tan anhelado bienestar general de manera complementaria y armónica de la comunidad.

 

Participación

La participación ciudadana tiene dos caras, una la que se puede promover desde el gobierno y otra la que la gente ejercita. El trato recíproco que debe existir entre el “funcionariado” y los ciudadanos es muy importante para no caer en la falta de sensibilidad social de un escritorio sin tener en cuenta el contexto territorial. La participación debe ser de ambos y mutua.

Va a ser importante, a la hora de avanzar en una reorganización de la comunidad, ver como consolidar una permanente cooperación y articulación con la ciudadanía, lo que permitirá conformar un equipo real de trabajo mancomunado, volviendo así a recrear los vínculos de confianza tan necesarios. La confianza, bien sabemos, “no se compra en un bazar”, por eso ella es necesaria desde la forma que sea acorde al tiempo que se vive, para así permitirnos aceptar nuestras propias debilidades, además de nuestras fortalezas para potenciarlas en favor del conjunto.

La gente demanda, está atenta, controla, hace seguimiento, pues no quiere otra cosa que los problemas se resuelvan para tener un mejor bienestar. Para eso hay que allanar el camino, preparar el terreno para que la propia ciudadanía se sienta parte de un proceso que la tenga como protagonista real del tiempo que viene, que es presente. A mayor confianza, mayor legitimidad de ejercicio tendrá un gobierno. La legitimidad de origen la otorga el voto en las urnas. A ambas hay que ganárselas.

Debemos fomentar más que nunca hoy por hoy el diálogo como forma de encuentro, aspirar a consolidar una democracia fundada en los valores de la verdad, la justicia y la solidaridad, algo que permita que todos puedan realizarse en una comunidad que se realiza al cuidado de los otros, cuidándose a sí mismos, trabajando juntos, viviendo mejor, con inclusión verdadera y desarrollo humano genuino.

 

Nos necesitamos

Por eso los municipios son muy importantes en todo este desaguisado, porque constituyen la instancia de poder formal y material más cercana a la gente, a los ciudadanos. Es la primera barrera, el primer timbre, la primera puerta a los problemas de la gente. Y muchas veces es quien menos capacidad de solución tiene para ellos. Pero es quien tiene por sí mismo el mayor potencial para actuar y articular con las instituciones públicas y de la comunidad, con la necesidad de la gente, aún con falta de recursos, haciéndose muchas veces cargo de lo que los estados nacional y provincial no se ocupan. Mirando para otro lado o haciéndose los distraídos. No sólo ahora, “ayer y antes de ayer” también.

Todos nos necesitamos, nadie sobra y todos hacemos falta. Sólo es cuestión de querer ser mejores en función de la gente. Para eso también necesitamos de un “funcionariado” con un oído en el pueblo y otro en el escritorio, no sólo en un lado de ambos como si se fuera un empleado jerárquico estatal, sino en ambos al mismo tiempo. Gestionando comprometidamente, a veces para decir que sí se puede hacer algo, a veces para decir que no se puede, pero siempre escuchando y con la verdad de frente, sin generar falsas expectativas que luego como un “boomerang” se vuelve en contra, generando rechazo y mayor distancia con la gente.

Una cosa más, el “funcionariado” deberá ser lo más profesional y comprometido posible cada vez más, no hay margen para el “amateurismo” decadente. Porque sencillamente la gente ya no lo soporta y se da cuenta a primera vista. Si lo nuestro es la gente, entonces pensemos verdaderamente en lo que realmente nos debe importar. Basta de “ombliguismo”. Sólo somos una circunstancia.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Este jueves 17 de octubre se conmemorará nuevamente una fecha importante para el Movimiento Nacional Justicialista, un nuevo Día de la Lealtad. Serán 79 años de una fecha significativa que dio origen a “una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”, el Justicialismo.

 

El tiempo

Quienes nos llamamos desde el sentir del corazón como Peronistas, pero que desde la razón, formación y convicción nos denominamos Justicialistas, estamos viviendo un tiempo de inflexión, el que está dado así en función de haber alcanzado resultados electorales oportunamente negativos.

En este tiempo es necesario darnos la oportunidad de repensar al Peronismo, con una mirada crítica, pero para eso primero hay que entender que ser Peronista no significa “alardearlo”. Se trata de ser leales a los principios rectores que dieron origen e identidad. Además, algo importante, máxime en este contexto, se necesita fortalecer la figura del trabajo y de los trabajadores. Recordemos que nada fuimos, nada somos, ni seremos, sin el Movimiento Obrero Organizado. A ellos, los Justicialistas les debemos nuestra existencia originaria y la permanencia a través del tiempo, máxime durante la proscripción.

Por otra parte, necesitamos estar formados como cuadros políticos consustanciados intelectualmente con una doctrina “aggiornada” al Siglo XXI. Para que eso ocurra hay que organizarse para educar, enseñar, capacitar, encuadrar y luego conducir. Eso permitirá que se generen los espacios de formación de cuadros preparados para el trasvasamiento generacional que naturalmente se dará, sin descartar a nadie. Es el propio Perón quien enseña que “el conductor no es nada si los elementos de la conducción no están preparados y capacitados para ser conducidos. Y no hay conducción que pueda fracasar cuando la masa que es conducida tiene en sí misma el sentido de la conducción. Por eso, conducir es difícil, porque no se trata solamente de eso y nosotros lo debemos comprender”.

 

Lo que importa

Si lo que importa es el pueblo y la búsqueda de su felicidad, ¿la gente está empoderada? Eso lo demuestra de alguna manera en las urnas claramente, pero hace falta algo más. La construcción de ciudadanía implica también que los ciudadanos deben ser empoderados realmente, para ello es necesario que tengan la capacidad, confianza y oportunidades para participar activamente en la toma de decisiones que afectan sus vidas y la de la comunidad en la que viven. Al empoderarlos, se puede lograr una sociedad más justa, equitativa y democrática. Tengamos en cuenta que no existe tal “empoderamiento” (palabra proveniente del credo anglófilo del “empowerment”) sino se da en el marco de una mancomunión real y participación colectiva, porque el poder nunca es un hecho individual, es esencialmente la resultante de la relación con los demás.

¿Qué acciones pueden ser efectivas para empoderar a los ciudadanos en nuestra comunidad? Claramente muchas y fundamentalmente aquellas que tengan como fin último el que se pueda organizar a la comunidad. Pero no olvidemos algo importante, hay que ser leales a ellos. Sin lealtad no hay futuro, mucho menos presente. Porque sencillamente la gente está cansada y en la mayoría de los casos, de nosotros. Con bronca. No con todos, pero en esto siempre “pagamos justos por pecadores”. Ya sea por la felicidad que no pudimos darles cuando tuvimos la oportunidad o por la tristeza en la que los hemos embargado habida cuenta los graves errores cometidos en gestión, por eso el desafío es mayor. Porque hay indignación, frustración y enojo.

Ahora bien, para lo que viene, primero tenemos que reconciliarnos con la gente. Sino no habrá margen. No se trata como se dijo hace unos años de “volver para ser mejores”, sino que ahora necesitamos “ser mejores para poder volver”. Por eso también tenemos que apuntalar a dirigentes (nuevos o no), de distinto género, que sinteticen el gran desafío de pensar en un proyecto político que contenga a todos y que se base fundamentalmente en la lealtad. Se gana una elección para gestionar y se gestiona también para poder ganar una elección. Peter Drucker afirma que “gestionar es hacer correctamente las cosas, mientras que liderar es hacer las cosas correctas”. Hay algunos dirigentes que vienen demostrando con hechos la gran capacidad que tienen para administrar, gestionar y también liderar. Eso es para destacar.

 

Casi 80

Para quienes decimos ser parte de un Movimiento Nacional que arriba a sus primeros 79 años de vida, debemos sí o sí ser leales al pueblo, a la gente. Eso debe estar basado en la ética -entendida como algo de índole meramente personal- de conciencia propia, que siempre tiene sus consecuencias sobre los demás con cada acción u omisión nuestra. Por eso los que tenemos una misma cosmovisión política, en el Día de la Lealtad debemos reflexionar en ser siempre leales desde esos principios que nos rigen y que hemos adoptado como filosofía de vida.

Dice un viejo proverbio que sólo sabe de lealtades quien ha sido traicionado. En tiempo de traiciones, ¿qué es ser leal? Perón explica que hay dos clases de lealtades: “la que nace del corazón, que es la que más vale y la de los que son leales cuando no les conviene ser desleales”. A los de “mi palo”, les pido que seamos leales al Pueblo y a Perón, por convicción y no por conveniencia. Pero fundamentalmente no olvidemos que lo nuestro es la gente, siempre (no sólo cuando se está en el “llano”). A los leales, ¡feliz día! A los otros, resignación.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Nuestro país tiene el alma derrotada, frustrada, defraudada, con dolor y sin expectativa. Pero igualmente mira hacia adelante esperando la llegada real de un modelo participativo y de inclusión con desarrollo humano. Ante la frustración, la gente aún resiste y lo hace con esperanza. En alguien o algo deben creer. El tema son las cíclicas defraudaciones.

Ocurre que la mayoría del pueblo argentino sigue buscando un futuro mejor, con un poder que en algún momento represente sus anhelos comunitarios. Pero en el camino se mezclan varias cuestiones. Por ejemplo las falacias que confunden. En Grecia, Aristóteles distinguía muy bien entre la sofística y la retórica. La primera vendría a ser el (mal) arte de hacer verosímil lo falso mientras que la segunda sería el (buen) arte de hacer verosímil lo verdadero, pues las verdades no siempre son evidentes de por sí.

Demandantes
Nuestras sociedades son cada vez más demandantes y con niveles muchos más bajos de tolerancia. Especialmente con aquellos actores políticos resistentes al cambio que los ciudadanos reclaman y que impiden la renovación necesaria, sumado a las promesas incumplidas, la pérdida del valor de la palabra dada y el incumplimiento de los compromisos asumidos. La gente pide algo y ellos insisten en “soplar contra el viento”, no a favor de la demanda. Sencillamente atrasan y luego “los platos rotos” los paga el pueblo. Este momento en la historia de nuestro país está marcado por una sensación generalizada de abatimiento, bronca, frustración y desilusión política.

Los partidos políticos, consagrados en nuestra reformada Constitución Nacional, han arribado a un punto en el que su existencia se ha ido desdibujando. Lamentablemente muchos ya no son las escuelas de civismo que supieron ser para sus afiliados y tampoco aquellos que supieron escoger a sus mejores cuadros políticos para la consecución de los diferentes cargos públicos. Incluso en algunos hay pocos afiliados menores de 40 años. Se dio paso muchas veces al “toma y daca” o “al dedo” y eso dejó consecuencias.

 

La libertad ¿avanza?

Como hermana mayor de la política, desde la filosofía, dos siglos separan la conceptualización que hicieron de tolerancia John Stuart Mill y Victoria Camps entre el liberalismo de época y la teoría de los derechos humanos. Para Mill el único límite a la libertad de un individuo es la prevención del daño a otros, siendo la tolerancia componente fundamental de la teoría liberal. Para Camps la tolerancia es la virtud indiscutible de la democracia como valor fundamental de ella misma.

Asistimos en los tiempos que corren al embate propio de una sociedad en plena dinámica política desde el retorno de la democracia en donde existe un quiebre de valores altamente perceptible, con más demandas y mucha menos tolerancia. ¿Y las libertades?, bien gracias.

Organizar la comunidad

Por eso se hace necesario que el Estado y las organizaciones libres del pueblo fortalezcan los lazos de pertenencia solidaria a la comunidad, donde la primacía de lo económico sin un marco de referencia a lo social y al bien común se termine. Los “números” no son sólo eso, detrás de los mismos hay personas de piel y hueso.

Necesitamos a la Comunidad Organizada. Esto representa un desafío y una nueva oportunidad para sembrar esperanza de la mano de acciones concretas que traigan como natural consecuencia la cosecha de un cambio real, el advenimiento de un nuevo comienzo. Esto es una tarea que necesita de todos. Para eso hay que comprometerse.

Mirar para adelante

Frente a nuestra realidad actual ¿han servido las doctrinas políticas y las teorías económicas? ¿lo que sucede nos deja sin esperanza?. Probablemente podamos ser optimistas con la ilusión de que surja un avance social hacia la concreción de un bienestar con desarrollo e inclusión. Algo que capaz sea tan lento en su dinamismo y por eso aún no puede ser percibido (no se ve al menos). El que espera desespera y la gente se cansa al fin de la cuenta. A veces lo expresa en la calle, otras en la urna.

Pero ante todo, seamos optimistas. Dejemos de lado la nostalgia del pasado y la tristeza del presente, miremos lo que viene. La esperanza radica, creo yo, en aferrarnos a que un avance social se concrete mediante un salto hacia el futuro todos juntos y mirando hacia adelante. Lo nuestro es la gente, no lo olvidemos quienes tenemos circunstanciales responsabilidades políticas. ¿Hay frustración?, sí, pero esperanza también.

 

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Los argentinos padecemos una crisis ética. El psicólogo Hugo Polcan la entiende como un problema con raíces estructurales que tienen mucho que ver más con la cultura que con la propia realidad. Para él, “Argentina aparece como un país con un enorme potencial de recursos naturales y humanos, pero con vastos sectores de su población sufriendo la incongruente injusticia del hambre, la desocupación y la marginación social”.

Debemos entender a la ética como algo de índole meramente personal, interno y de conciencia propia (el yo). Por eso, problemas como la corrupción en el ámbito público y privado generan daños muchas veces irreparables, que tienen que ver no con el delito de cohecho en sí, sino con el mensaje que ese accionar transmite a la sociedad en su conjunto. Es necesario combatir constantemente en todas sus manifestaciones este tipo de acciones, porque los que sufren con sus consecuencias son siempre aquellas personas que quedan en medio de toda esa realidad. Me refiero al ciudadano de a pie, a la gente.

 

Desarrollo

En nuestro país existe una gran deuda social que se viene incrementando gestión tras gestión. Como saldo, hay quienes están cada vez más fuera del sistema y necesitan ayuda, me refiero a los excluidos. Ante eso, Juan Pablo II dijo algo que debe interpelarnos fuertemente siempre a quienes tenemos responsabilidades políticas: “la privación de lo necesario para vivir humilla al hombre; es un drama ante el cuál la conciencia de quién tiene la posibilidad de intervenir no puede permanecer indiferente”.

Por eso hablar de inclusión con desarrollo humano es la clave para mejorar las relaciones sociales, incorporando a las masas marginales pero también sosteniendo fundamentalmente a la clase media Argentina. La educación se sigue presentando como quizás la única oportunidad de liberación del ser humano, nuestro futuro como Nación dependerá de la forma en que resolvamos la inserción en el mundo del conocimiento de todos los argentinos, sin excluidos ni marginados de ningún tipo.

Para ello, además de salir al cruce del accidente del nacimiento (vale decir, nadie elige donde nacer cuando viene al mundo), hay que apostar al conocimiento en este Siglo XXI en el marco de la Sociedad del Conocimiento, siendo no sólo transmisores sino generadores del mismo para incorporarlo como el gran valor agregado que permita el desequilibrio positivo de la balanza comercial (y la social).

Por más cíclico que sea el comportamiento económico del país, debemos sostener un crecimiento técnico, económico y cultural lo suficientemente razonable, de manera tal que el futuro (que es presente) no sea siempre preocupante, sino por el contrario prometedor y con esperanza para todos. Aún existe la posibilidad de que se generen las transformaciones de fondo que nos harán, en algún momento, ser un país creíble y eficaz, donde las voluntades individuales vayan por un carril distinto al proceso colectivo que se debe necesariamente poner en marcha en función del bienestar general.

O nos salvamos todos o no se salva nadie. Hay que darle sostenibilidad a la ansiada estabilidad económica y política. Por eso necesitamos de un rumbo, un país cuya rutina sea orientada de una buena vez en la dirección correcta. Expresa el cientista social Jaguaribe que “todo desarrollo sostenible es aquel que se hace por rutina”, bueno, eso, tan simple como difícil por momentos.

 

Las personas y los “números”

La experiencia cíclica nos hace dar cuenta que las condiciones financieras que permitan sostener un desarrollo a largo plazo serán posible sólo si se da una sana, madura y confiable combinación entre las finanzas públicas y privadas, es decir un modelo financiero global bajo el liderazgo competente del Estado, no con ausencia de él. Porque el capital debe estar siempre al servicio de la economía y no al revés, para que se generen las condiciones tales que permitan a cada uno obtener lo suyo -como acto de justicia- en base al resultado del producido de su trabajo manual o intelectual.

Compete al Estado ejercer ese liderazgo, la conducción del rumbo, o al menos así lo creo yo, pero lo cierto es que muchos quienes tienen, han tenido o aspiran a tener la posibilidad de hacerlo han perdido tiempo en una puja sin sentido por la afanosa búsqueda personal de poder, sin tener la más mínima conciencia ética que sea lo suficientemente clara para la moral. Por otra parte sólo se habla de la conciencia económica, aquella que muchas veces se padece pero no se percibe como resultante positivo si no es con un trabajo a largo plazo, algo que hemos podido experimentar en varias etapas de nuestra vida reciente en democracia, lo cierto es que aquella visión financiera del “día a día” se ha transformado en una rutina que provoca una triste frustración que luego se materializa con bronca.

Nos dicen que el futuro está “a la vuelta de la esquina”, en cierta manera sabemos que es verdad, pues lo hemos comprobado desde el análisis geopolítico. Poseemos las condiciones necesarias para tener una realidad distinta que permita la felicidad del pueblo argentino. Lo cierto es que independientemente de los grandes proyectos, de grandes conductores y liderazgos, el país necesita si o si marchar bien, eso es altamente necesario por el bien de todos, máxime de nuestra provincia donde su suerte está atada a la nacional de manera directa y lineal.

 

Conciencia pública

Debemos consolidar una conciencia pública que permita configurar a los gobiernos en una dirección positiva que sea difícil revertir, acordando puntos básicos y concretos de pautas para crecer con desarrollo e inclusión basadas en realidades sin demagogia, en donde la movilidad social ascendente este garantizada para todos y el acceso a la tierra, a una vivienda digna y a posibilidades laborales también, por que gobernar es incluir.

Las ideas latentes que deben existir por sobre todas las cosas son las del amor y dedicación plena al país, ese sentido netamente público que nos hace pensar en una mejor Nación en constante construcción.  Ahora bien, más allá de toda esta teoría, recordemos lo que enseña Perón, “nadie puede solucionar un problema social, si antes no soluciona un problema económico; y nadie soluciona un problema económico, sin antes solucionar un problema político”.

Seamos optimistas con relación al futuro, a ese destino único del que fatalmente somos los artífices en este presente. Reitero lo que he expresado en anteriores columnas de opinión, no existe ninguna revolución de la igualdad y libertad en nuestro país. Los argentinos tenemos una crisis ética y lo que nos debe importar realmente a “los políticos” es la gente, no lo olvidemos. Como dice la canción de Joan Manuel Serrat: “Detrás de cada fecha, detrás de cada cosa, con su espina y su rosa, detrás, está la gente”.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

El cambio de época se empieza a dar de forma acelerada. La necesidad de organizarse para vencer al tiempo desde una nueva concepción de la estrategia, que permita dar orientación y sentido a la realidad -y con ello generar nuevas condiciones beneficiosas para la gente-, requiere no sólo de buenas intenciones sino de hacer las cosas bien y a un ritmo prudentemente adecuado. Para eso hay que estar con ambos oídos atentos a lo que expresa el pueblo y con la mirada enfocada más allá del horizonte de la mediocridad.

Estos 41 años de democracia no pueden ser reducidos solo a los medios que la misma emplea (votación, alternancia, división de poderes, etc.), sin ocuparnos de la progresiva mejora de las condiciones de vida que necesitan nuestros semejantes. Para el Justicialismo siempre fue ese su mayor principio rector, vale decir, facilitar mejores condiciones de posibilidades y mejorarle la vida a la gente. Jamás al revés. Por eso, el malestar general fruto de esa imperfección democrática de este tiempo explica el surgimiento de extremos con impotencia, bronca y frustración. Esto que no es una generalidad, pasa a ser masivo en tanto y en cuanto la opinión pública lo masifica producto de la molestia misma.

Ocurre que en este cambio de época los problemas son más veloces que la rapidez de las palabras y de las consecuentes acciones para resolverlos. Pero más allá de la velocidad, debemos darnos cuenta que las buenas ideas, por buenas que sean, basadas en cuestiones cortoplacistas, no son la mejor opción. Este cambio también viene acompañado de reclamos en voz alta y muchos en voz baja. Para identificarlos no sólo basta con el oído sino con el “olfato social”. El “termómetro de la calle”.

 

Ciudadanía

Para la toma de decisiones democráticas y para el desarrollo sostenible, se necesita de una permanente construcción de ciudadanía. Algo que se ve afectado por el generalizado descontento que anida en el seno social. Existe un evidente quiebre político y social producto de una crisis de representatividad sostenida en el tiempo, esto genera desconfianza y trae aparejado una imposibilidad para ordenar la cohesión social. Sobre todo por las consecuencias de la carente relación directa entre la palabra empeñada y el cumplimiento de los compromisos asumidos a lo largo del último tiempo entre las ofertas electorales mayoritarias y la elección oportuna de la gente.

A la desconfianza existente en la actualidad se le suma la incertidumbre, eso complica la visión de futuro y con ello el despertar de la esperanza. Por eso el mayor desafío es recobrar la confianza en la gente desde las más sanas manifestaciones de la política. En este cambio de época habrá que dialogar mucho y lo suficiente, aún desde las diferencias, pero fundamentalmente sin violencias. Esto ayudará, de alguna manera, a construir ciudadanía que permita la toma de decisiones para realizar las reformas integrales necesarias para conseguir un punto de cohesión y proyección social que permita un mejor desarrollo humano.

 

El viento del cambio

Ante la realidad, debemos tener una actitud proclive al cambio acompañando el tiempo que se vive pero con una mirada crítica. Tenemos que dejar de soplar contra el viento y empezar a soplar a favor de él. Es un deber moral escuchar atentamente a una sociedad cada vez más demandante que lo hace a viva voz o por lo bajo. Hay que tener la honesta capacidad intelectual de poder cuestionarlo todo y dejarse interpelar por los vecinos.

Por eso debemos buscar soluciones sostenibles en el tiempo en vez de excusas para escapar a la realidad de la mano de peleas y disputas sin sentido. Sencillamente porque a la gente no le importan las peleas, sino que le interesa sean solucionados los problemas que los aquejan y que dependen de la voluntad y gestión de quienes tienen la responsabilidad para ello. Hay que salir al encuentro de nuevas soluciones a viejos problemas con la aplicación de “recetas” sustentables. Este momento de inflexión resulta ser el devenir de la propia realidad pero en un contexto claramente adverso.

 

Se acabó el diagnóstico

Como vemos, mirar para atrás y explicar lo que nos pasa es fácil. Pero necesitamos de pragmatismo interpretativo para apreciar lo dinámico del contexto actual y avanzar en consecuencia con acciones concretas. Pensemos en el desafío de como gestionar este presente que está marcado por una gran impaciencia social y también en como liderar el futuro de la mano de la esperanza. Porque gestionar es hacer correctamente las cosas, mientras que liderar es hacer las cosas correctas.

Para eso necesitamos de líderes de distinto género que se animen a afrontar este gran desafío que nos plantea la gente respecto del futuro aún no escrito. En este presente hay una sana incertidumbre en la que todavía está todo por hacerse, lo que sin lugar a dudas es la clave de este tiempo.

Heidegger, denominado el “filósofo del tiempo”, explica que el tiempo es “la inquietud de ser, y lo que hay existe en tanto se desarrolla temporalmente”. Por eso resulta interesante lo que expresa Hegel: “el gran hombre de una época es el que sabe formular con palabras el anhelo de su época, el que sabe decir a su época lo que ella anhela y sabe realizarlo. Lo que él hace es corazón y esencia de su época”. En este contexto no olvidemos lo importante, la gente. Vayamos por el protagonismo en este cambio de época donde aún está todo por hacerse. Lo nuestro es la gente.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

¿Qué significa ser libres hoy? Esa es la pregunta que nos hacemos (o debemos hacernos) en este tiempo. El 17 de agosto conmemoramos un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad de nuestro Libertador y Padre de la Patria, el General José de San Martín. Símbolo de la Independencia y emblema Nacional de Libertad, figura indiscutible y uno de los máximos líderes referenciales de nuestra Nación.

Hay dos grandes valores que nos atraviesan, la vida y la libertad: la vida nos viene dada, es un regalo, en cambio la libertad es un tesoro que se conquista. Lamentablemente hoy día nuestra Argentina tiene dos almas: una derrotada que está mirándose al espejo su frustración y otra latente en el subsuelo de la patria que mira con anhelada esperanza el futuro. Vemos dos modelos de país claramente diferenciados y en pugna. Un modelo participativo que representa anhelos comunitarios de justicia social, de independencia y de soberanía. Y un modelo excluyente que representa círculos de influencia y presión con fines especulativos en detrimento del desarrollo integral del país.

 

El Libertador

San Martín, ejemplo en la conjugación de las palabras y los hechos, aparte de ser un hombre militarmente renombrado por su estrategia y táctica en la conducción del ejército, tiene para con nosotros una digna y clara línea de austeridad y pobreza. Por eso debemos tener presente diariamente ejemplos como los del Libertador para que su vida recta, limpia y honesta nos sirva de modelo.

Entendamos que en esta Sociedad del Conocimiento hoy más que nunca la educación se presenta como la única y quizás la más valiosa oportunidad de liberación que tienen las personas. San Martín, convencido de esto, sostiene que la educación es la forma más profunda de soberanía, incluso más poderosa que un ejército para defender la independencia.

El valor del esfuerzo, además de la generosidad, solidaridad social, modestia, honestidad y humildad de San Martín, siguen siendo condiciones fundamentales e indispensables que todos deberíamos practicar a diario para contribuir a un mejor desarrollo de nuestra comunidad. Esto nos debe interpelar para que asumamos el desafío de intentar hasta el cansancio el sano objetivo de dialogar en un marco de respeto, a pesar de las diferencias, sin insultos ni agravios.

 

La libertad

Esta fecha patria nos debe interpelar para que nos empecemos a dar la oportunidad de cultivar el diálogo como forma de encuentro, real, no demagogo. Reemplazar el “yo”, por el “nosotros”, para así poder alcanzar un punto de cohesión y proyección social que nos permita terminar con “la grieta” que no nos deja ser realmente libres en el marco de una necesaria diversidad reconciliada.

Tengamos la sabiduría y el coraje patriótico de trabajar juntos para que se fortalezcan las instituciones y se consolide una democracia fundada en los valores de la verdad y la vida, de la justicia y la solidaridad, del amor y de la paz. Podemos afirmar que tenemos Patria y que tenemos Nación. Tenemos Patria porque es algo que nos viene dado, un regalo -donde la vida nos alumbra esa es nuestra Patria- y tenemos Nación porque es una construcción colectiva, una tarea de todos y para todos donde no debería haber exclusiones de ningún tipo y sin embargo las hay.

O esclavos, o libres. La gran disyuntiva de aquel entonces hoy se reitera como una tragedia por momentos. Porque lo nuestro es la gente, reflexionemos sobre algo que dijo el Libertador y bien vale para este tiempo: “seamos libres y lo demás no importa nada”. Conquistemos esa libertad que tanto nos cuesta todavía y avancemos entre todos hacia la construcción de un destino en común que nos una. Pensemos que San Martín era un hombre de carne y hueso, por eso resignificar la figura del Libertador, con sus virtudes y defectos, nos puede ayudar a transitar este tiempo doliente para lograr nuestra ansiada libertad verdadera. ¡Viva la Libertad!

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Han pasado 76 años del “Mensaje a los Jóvenes del Año 2000”. Este mensaje era una carta escrita por Juan Perón, la misma fue enterrada en una “capsula del tiempo” en la base de la Pirámide de Mayo el 12 de agosto de 1948. Ésta debería haber sido desenterrada el 12 de agosto de 2006 al conmemorarse el bicentenario de la reconquista de Buenos Aires luego de la primera invasión inglesa. Esto no ocurrió como originalmente estaba pensado porque la “Libertadora”, queriendo borrarla de la historia, la desenterró y destruyó apenas tomaron el poder en el ´55.

 

El Mensaje

A pesar de su destrucción, Perón había guardado una copia y la resistencia peronista también. Por eso fue publicada en “La hora de los pueblos” en el año 1968:

“La juventud Argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes, y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones. Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido favorable. Anticipémonos a él para que conste, al menos, nuestra buena fe y confesemos lealmente que ni los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral, el camino recorrido ha sido pequeño. El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la compasión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas. Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto que en uno y en otros se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión.

Apenas terminada la guerra, ponemos nuestra esperanza en que ha de ser la última porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en que habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido como al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres y ancianos. Apenas un conflicto social ha sido resuelto vemos asomar otro, de más grandes proporciones, no siempre solucionado por las vías de la inteligencia y de la armonía sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes más fuertes, no el del mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad: ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las elucubraciones sociales?. Ni las democracias ni las tiranías, ni los empirismos antiguos ni los conceptos modernos han sido suficientes para quietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra, de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar, sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirla con los desposeídos sino aceptarla y monopolizarla. E inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas. No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando -para impedir sus aplausos- tiene el Estado que iniciar una intervención cada vez más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye un remedio eficaz porque, o es partidista, o busca anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. Mas este fracaso, ¿será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza?. Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido, pero no por eso deja de existir. Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirigir las disputas con la razón y no con la violencia.

Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y, en este sentido, he orientado mi labor de gobernante. Válgame por lo menos la intención y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir. La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos nos han conducido solamente a desastres.

En nuestra querida Argentina, el panorama descrito se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general, los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores hasta nuestros días, no había sido colectivizada por la independencia económica que permitiera decir con verdad que constituíamos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la Patria sea inviolable o inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera, destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra. Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: esa será su responsabilidad ante la Historia.

¡Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino, que amó mucho a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis -hermanos del 2000- lanzar vuestra mirada sobre la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos!”

El documento, como se puede apreciar, goza de plena vigencia y es absolutamente actual.

 

Su lectura

En el año 2006, el texto finalmente fue leído por Julián Licastro en un acto de reivindicación, cumpliendo así con la fecha consignada. En esa oportunidad Licastro reflexionó sobre el “Mensaje a los Jóvenes del Año 2000” y desarrolló varias consideraciones:

“Es una ratificación de la “tercera posición”, esa que era proclamada en los cánticos: “Ni yanquis, ni marxistas, peronistas”. En su legado, Perón asegura que el capitalismo se vale de la libertad “no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar, sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirla con los desposeídos sino aceptarla y monopolizarla”. También cuestiona a la izquierda marxista cuando asegura que “los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas”. Luego define al peronismo: “Hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos. Y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la Patria sea inviolable o inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera, destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra”. Agregó que también hizo “una especie de autocrítica respecto a las limitaciones que en ese tiempo él reconoce que ha tenido el proceso del desarrollo argentino”, pero destacó que igual “rescata, junto con su espíritu, las realizaciones hechas por el Justicialismo”. En el texto, el líder hace una autocrítica de los gobernantes: “¿De qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las lucubraciones sociales? Ni las democracias ni las tiranías ni los conceptos modernos han sido suficientes para aquietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra, de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio”. Por eso sostiene que “la humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos nos han conducido solamente a desastres”.

 

Eterna preocupación

Este mensaje tiene 76 años de antigüedad, pero con la vigencia de lo permanente, nos debe interpelar para la reflexión de todos, fundamentalmente de quienes debemos esforzarnos al máximo para diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos de manera permanente. Por eso es importante analizar estas palabras escritas mirando ya no tanto hacia el pasado, sino respecto de la triste actualidad y más que nada sobre el futuro de nuestra Nación, la que depende de la construcción permanente de todos.

En la eterna preocupación por una sociedad más justa y sin exclusiones, necesitamos volver a pensar un pacto que sea no solamente político, sino también social y cultural. La ética y la moral deberán salir al encuentro armonioso del conocer y el amar, junto a ejemplos claros que refuercen con hechos las palabras. Como indicó José Ortega y Gasset en “Meditación del pueblo joven”: “¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos”. Por eso insisto, recordemos que lo nuestro es la gente. Lo único que debe importarnos.

 

(*) Juan M. Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Opiniones |

Por Juan Martín Garay (*)

Este lunes 01 de julio se conmemora una fecha importante para el Movimiento Nacional Justicialista, se arriba a un nuevo aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón, “Coronel del pueblo, General de la Nación”. Hace 50 años el creador de “una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista” nos dejaba en la vida terrenal y partía hacia su encuentro con el Señor.

 

La vigencia de un pensamiento

Perón sigue vigente en este cambio de época. Analizando nosotros este presente pero siempre pensando en el futuro, podemos verlo a esto cuando él expresa que “en lo profundo, el problema argentino es un problema de generaciones: la vieja generación demoliberal burguesa que puja por subsistir y la nueva generación evolucionista que anhela imponer otras formas de vivir y progresar. La decisión en esta lucha de generaciones está en el tiempo. El futuro es de la juventud y si no mediaran otros factores, la supresión biológica aseguraría el triunfo a los jóvenes. Sin embargo, hay que acelerar el proceso, porque la evolución del mundo no espera. He ahí la función de una juventud que tenga conciencia de la hora que vivimos y de la misión que le corresponde. Pocos pueblos en el mundo han alcanzado la madurez política del argentino y pocos, en su conjunto, saben como él lo que quieren, pero nunca, en la historia política Argentina se ha presenciado una manifestación más monstruosa de falta de respeto a la voluntad popular, con el cinismo de afirmar que se lo hace en el nombre y defensa de la democracia. Es preciso comprender que nuestro país está viviendo horas decisivas y que, de las soluciones que se alcancen ahora dependerá el futuro que podrá ser venturoso o luctuoso, según seamos capaces de proceder con grandeza para luchar por los intereses de la Patria o no”.

 

Patria futura, Nación presente

Hace mucho años Perón hablaba hacia este tiempo: “Me permito recordar a todos los muchachos y muchachas que en cada uno de ellos reside la Patria futura (…;…) Creo en ellos, muchachos y muchachas. Miran hacia delante y hacia arriba. Ven la altura de mi “empresa” y la claridad de “mi divisa” porque en los ojos limpios les brilla el alma despojada de la soberbia que enceguece a los hombres maduros. Ellos verán la Argentina del año 2000. Ellos verán en su plenitud la felicidad de nuestro Pueblo y la grandeza nacional. Ellos serán los artífices elegidos para coronar la unión de los Pueblos Americanos porque el signo de América señalará, para toda la humanidad, el comienzo del tercer milenio en el calendario cristiano de la historia. Ellos realizarán todas nuestras esperanzas todos nuestros sueños y también nuestras utopías. A ellos, que son el porvenir, les corresponde en justicia, pues, este Mensaje. Debo advertirles, por la experiencia de mi vida, que todos los caminos que llevan a la cumbre son duros y difíciles. Es necesario ascender con el más absoluto equilibrio entre la inteligencia, el corazón y el cuerpo, cuya materia sustenta la armonía entre las ideas y los sentimientos. El exceso de “entusiasmo” de los grandes corazones frecuentemente confunde la inteligencia. Cuando se “siente” demasiado, se deja de pensar. Cuando se piensa mucho, la lógica de la razón enfría hasta congelar los sentimientos. Por eso debemos evitar la imperfección de la unilateralidad y buscar que la inteligencia se sustente en un cuerpo sano y fuerte, que vendrá a ser como el mástil en donde flamearán al tope las grandes ideas y los grandes sentimientos. Confío plenamente que la juventud realizará con éxito la empresa de su ascensión hacia la Patria futura. Tiene todas las condiciones para alcanzar el éxito. Está construyendo desde ahora la victoria de mañana. A nosotros nos queda la íntima satisfacción de haberles señalado la cumbre y sus caminos y nos queda el gozo anticipado de haberles entregado nuestra propia bandera. Sin egoísmos, para que ellos la claven en la cumbre del destino nacional y la dejen allí, flameando entre la tierra y el cielo”.

 

Encuentro generacional y político

El momento de inflexión y transición en que nos encontramos viviendo actualmente quienes desde el sentir del corazón nos llamamos peronistas, pero que desde la razón, formación y convicción somos justicialistas, requiere de un sano encuentro generacional y político que sea representado en una necesaria unidad en la diversidad. Ante el cambio de época, para el tiempo que viene por delante necesitaremos a la comunidad más organizada que nunca, con un Estado y organizaciones libres del pueblo activamente fortaleciendo los lazos de pertenencia solidaria, donde lo social y el bien común dejen de lado a la primacía de lo económico como algo determinante y exclusivo para el Desarrollo Humano.

 

La fuerza de un pueblo

María Eva Duarte nos hablaba de que “no hay nada que sea más fuerte que un pueblo. Lo único que se necesita es decidirlo a ser justo, libre y soberano”. Pero para eso hay que ser leales a ese pueblo, ¿Qué es ser leal? Perón explica que la lealtad que más vale es la que nace del corazón, no la de la conveniencia. Los peronistas debemos comprender que serlo no significa vociferar o alardear un “ismo”, se trata de estar formados como cuadros políticos consustanciados intelectualmente con una doctrina “aggiornada” al Siglo XXI sobre la base de los mismos principios rectores. Ser leales a Perón y al pueblo, a la gente, basados en la ética como algo de índole meramente personal, de conciencia propia que siempre tiene sus consecuencias sobre los demás con cada acción u omisión que hacemos. Por eso invito a quienes tenemos una misma ideología, que este 1° de julio reflexionemos en ser siempre leales desde el corazón a esos principios que nos rigen y que hemos adoptado como filosofía de vida. Recordemos que lo nuestro es la gente, el pueblo y la búsqueda de su felicidad. Siempre.

 

(*) Juan Martín Garay – Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

 

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 Por Juan Martín Garay (*)

El gobernador Frigerio socializó la iniciativa de una reforma política y electoral para la provincia, que incluye entre varios ejes a la Boleta Única según se supo. Retomando el mismo espíritu de la propuesta que intentó llevar adelante su predecesor Bordet, en esta nueva instancia se la planteó desde la apertura inicial al diálogo con los distintos sectores para su posible concreción. “Este es un debate que tiene que involucrarnos a todos”, expresó el Gobernador; que así sea entonces. Para que esto camine, tiene que ser aceptada como un beneficio para la democracia entrerriana, la que necesitará partir de un amplio consenso de manera tal que posea la mayor legitimidad posible.

Compartiendo y manifestando desde hace mucho tiempo la necesidad, entiendo que el objetivo reformista debe apuntar por un lado a que la voluntad de los electores quede expresada, al momento de sufragar, de una manera más simple y efectiva; por otro a clarificar y transparentar de una buena vez el financiamiento del sistema electoral y los partidos políticos en nuestra provincia. Es importante poder avanzar en una reforma en todo el sentido de la expresión, que sirva para mejorar las formas y modos del ejercicio político – electoral, pero que por sobre todas las cosas tenga como prioritario resolver los problemas políticos de la política, de cara a la gente, y no los problemas políticos de los políticos, a espaldas de la gente.

Si bien no hay nada escrito aún (que se sepa al menos), en mi opinión la propuesta tendrá que reconsiderar sí o sí la relación “ética” entre fines y medios. Por eso es interesante el hecho de convocar al diálogo previo, pues habrá que “cabildear” mucho y lo suficiente para construir un amplio consenso que involucre al ciudadano de a pie, al mundo académico, a las organizaciones de la sociedad civil y por supuesto a los partidos políticos; porque sólo así se podrá atender el genuino reclamo de quienes nos exigen elección tras elección tener un sistema superador.

Hay que plantear un sistema electoral que aglutine los intereses genuinos de todos los entrerrianos, sin especulaciones de ningún tipo. No hay que quitarle ideología al sistema, por el contrario hoy más que nunca hay que evolucionar sobre el actual esquema que viene siendo ampliamente criticado. Es un buen momento para debatir y consensuar, buscando también que se nos equipare en esta materia a las dos provincias restantes que componen la Región Centro. Es que Santa Fe y Córdoba nos llevan la delantera, cuentan con sobrada experiencia junto a resultados cívicos más que beneficiosos y una aceptación ampliamente comprobable.

 

Sentido de la oportunidad

Este año al no ser electoral y ser el primero de los 4 de una gestión, deja tiempo más que suficiente para abordar una reforma sin oportunismos, que sea trabajada con la responsabilidad que implica una evolución cualitativa donde se interpreten y recojan las actuales demandas de la sociedad respecto de las instituciones políticas y los actores que las componen. ¿Esto sirve hoy día? Por supuesto que sí, aunque la realidad social vaya por otro lado, ya que con el resultado que se logre fruto del consenso y posterior acuerdo, comenzará una nueva manera de hacer “política” en Entre Ríos mediante una moderna herramienta. Lo que por defecto conllevará a una innovadora arquitectura electoral en los armados.

¿Hay que aprovechar la oportunidad? Sí, dando un tratamiento con profesionalismo y seriedad, sin “chicanas” ni edulcorada demagogia, algo clave para fortalecer el sano derecho del ejercicio a elegir y ser elegido. Necesitamos aprovechar la oportunidad que nos brinda este cambio de época en un tiempo histórico de demanda, dando un salto de calidad institucional que nos posicione dentro del Siglo XXI en cuestión de reforma política y nos saque de un presente perverso con la dinámica del Siglo XX.

 

Avancemos

El sujeto histórico de este proceso sin dudas debe ser la gente, no una clase, fracción, grupo o élite. No necesitamos un proyecto que surja de la mente de unos pocos para unos pocos, o de una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo de transparencia ciudadana.  Al acto eleccionario hay que fortalecerlo, por ser un acto poderoso mediante el cual la voluntad popular queda expresada por el voto y de donde parte la legitimidad de origen de los gobernantes. Distinto es la legitimidad de ejercicio que depende del elegido o elegida ya en funciones. Por eso hay que brindar más peso a los ciudadanos y también mejores condiciones en la igualdad de oportunidades para competir a aquellos que se pongan a consideración en una boleta.

Es imperioso encontrar una resultante que aglutine los intereses de todos. Para quienes sigan haciendo política en función del pasado, deberían ir pensando en dar un paso al costado o actuar como revolucionarios y ser dirigentes del cambio. Tenemos que ir hacia un nuevo sistema ágil, innovador y menos costoso en materia de procesos electorales. Vayamos todos juntos hacia la discusión de una reforma política en Entre Ríos. Este es el tiempo oportuno. Recordemos que lo que importa es la gente, si ellos pidieron un cambio, démoslo con hechos. Este es el camino, este es el inicio, aprovechemos la oportunidad. Lo nuestro es la gente.

 

(*) Juan Martín Garay Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Actual Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Opiniones |

Por Juan Martin Garay (*)

El próximo miércoles 1° de mayo se conmemorará un nuevo aniversario del “Día Internacional del Trabajo“ o comúnmente denominado “Día del Trabajador”. Esto nos invita a reflexionar que el trabajo es sino el mayor acto de revelación del ser humano como característica de su existencia en la amplitud plena de la vida. Con el trabajo las personas procuran su auto subsistencia y, en principio, la de aquellos sobre quienes tienen responsabilidades parentales. Esto trae consigo una característica muy importante, la dignidad del ser humano explicada en relación al trabajo y los trabajadores.

Desde el inicio mismo de la vida, casi por un instinto de supervivencia, el ser humano está llamado al trabajo. El alimento diario lo procurará por sus manos y no por las de otros. Esto lo distingue del resto de los seres vivos, en razón de que solamente las personas tienen la capacidad de trabajar. Eso conlleva un rasgo característico, el de la visibilidad central en el universo, porque sólo el ser humano da vida a las comunidades y sólo el mismo ser humano puede darles finalidad y también final a las mismas. Está así dotado de una centralidad y rol preponderante en medio de una comunidad.

 

Día Internacional del Trabajo o Día del Trabajador

Al 1° de mayo se lo conmemora en razón de la lucha de los llamados “Mártires de Chicago”, un hito histórico de acción reivindicativa por los derechos laborales y sociales de todos los trabajadores. En el plano local, producto de las conquistas sociales y laborales, con un tinte conmemorativo más patriótico y nacional, el Justicialismo impuso en sus albores que el 1° de mayo sea denominado la “Fiesta de los Trabajadores”.

En el año 1944, Perón, reivindicando al Papa León XIII (el gran Pontífice de la “cuestión social”), expresó que: “la lucha inútil, como toda lucha, no produce sino destrucción de valores”. Esto lo decía porque no creía que la solución de los problemas sociales estaba en seguir la lucha entre el capital y el trabajo.

Con Perón Presidente se festejarán los 1° de mayo bajo el manto de la paz, armonía y agradecimiento; he aquí sus palabras: “La defensa de los trabajadores se hace sólo por los trabajadores mismos. Que se fortalezcan nuestras organizaciones para que muchos 1° de mayo nos sorprendan en el grado de felicidad y dignidad que hoy disfrutamos. El día 1° de mayo, que recuerda la infamia más horrorosa de la historia del trabajo del mundo, nos brinda a nosotros, hombres justos, la oportunidad de mostrar la cara limpia de los hombres humildes frente al cielo límpido de la Patria, como una promesa de sacrificio eterno, para que esas injusticias cesen en el mundo y para que en nuestra tierra no permita Dios que jamás reine nuevamente la injusticia. Que cada Primero de Mayo sea para nosotros un altar levantado en cada corazón para revivir la memoria de los que murieron en defensa de los pueblos, esos héroes anónimos que nadie recuerda porque han sido abandonados en la lucha anónima de todos los días. Para ellos, nuestro reconocimiento; para ellos el mejor recuerdo de nuestro corazón de hombres de trabajo y de hombres buenos. No pasará en mi vida, probablemente, ningún Primero de mayo sin que yo dirija mi recuerdo a esa inolvidable mujer (Eva Perón), porque ella fue la amiga sincera y la defensora de los trabajadores en todas las horas de su vida, desde sus luchas en la Secretaria de Trabajo hasta el postrer momento de su vida, cuando ella, que tenía fe en mí y conocía mi vocación, murió diciéndome que no abandonase jamás a los trabajadores”.

 

El trabajo dignifica

Es dable mencionar que el Justicialismo adopta la postura de la Doctrina Social de la Iglesia Católica en materia del trabajo y de éste como ordenador social, por tal motivo entiende la necesidad de solucionar los problemas sociales mediante la colaboración de todos los sectores productivos. Algo olvidado parece ser en los últimos tiempos por la dirigencia nacional de mi partido y del Movimiento. Pues pareciera que proclaman algo que no comulgan (los hechos hablan por sí solos). Así las cosas en la actualidad y las consecuencias que enfrentamos.

El problema político de identidad que padecemos, hizo que la figura del trabajo y los trabajadores hayan sido corridos de las escena central del teatro operacional del ordenamiento social argentino. Esto ha sido tristemente motorizado por cierta dirigencia nacional de peso que, enrolados dentro del Justicialismo (tal vez para usufructuarlo y llegar al poder), hicieron todo lo posible para que ello ocurra (todo un contrasentido).

Para nosotros, gobernar era entendido siempre como la posibilidad cierta de promover la creación de trabajo y su organización obrera, no la de fomentar deliberadamente el asistencialismo organizado para quitar peso a los trabajadores en el concierto de las discusiones de país. Por alguna razón la Justicia Social fue nuestro gran baluarte. En las “20 verdades peronistas”, la 5ta. es que “el trabajo es un derecho, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume”. En la 10ma. quedaba claro que “los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y amor”. Parece que ciertos muchachos y muchachas se saltearon algunas “bolillas del programa” para dar el final y aprobar como dirigentes peronistas. En fin, arriaron banderas difíciles de izar en el corto plazo.

Por la sencilla razón de que sólo fueron fomentándose paliativos constantes que destruyeron por completo la cultura del trabajo y la consolidación del núcleo básico de toda sociedad, me refiero a las familias y con ello toda posibilidad real de organizar la comunidad, queda claro que en la realidad actual claramente está trunca la resolución estructural de lo económico y así la solución profunda y real de lo laboral. Al menos en el corto o mediano plazo.

A la convicción que adquiere a la vez el carácter de fe, a la luz de la experiencia histórica, siendo la única verdad la realidad, tengamos presente siempre que el trabajo dignifica y la educación libera. Por eso, bienaventurados quienes tengan la posibilidad de llevar el pan a su mesa fruto del trabajo e irradiar con eso un ejemplo para sus hijos, pero fundamentalmente toda la fuerza y acompañamiento en este tiempo para que quienes no lo tienen pronto lo consigan.

Estamos ante un escenario complejo y complicado, lo que se viene por delante no es nada bueno. Claramente el pueblo trabajador no está para festejo alguno, al menos por ahora. A la dirigencia toda de mi partido y del movimiento nacional, de cualquier nivel, pero fundamentalmente quienes conducen o aspiran a conducirlo a nivel nacional, les recuerdo que el Justicialismo, con el sentido patriótico bajo la inspiración cristiana que legaran Eva y Perón, nada fue, nada es, ni será sin el Movimiento Obrero Organizado. A ese Movimiento los Justicialistas les debemos nuestra existencia y le deberemos también nuestra subsistencia. Recuperemos nuestras banderas y vayamos por la reconstrucción del tejido social de la mano del trabajo y los trabajadores. Seamos leales a nuestros orígenes para que el 1° de mayo vuelva a ser la “Fiesta de los Trabajadores”.

 

(*) Juan M. Garay – Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente de Bloque Concejales PJ 2023-2027. Secretario de Gobierno Municipalidad de C. del Uruguay 2019-2023. Presidente de Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Voces |

Por Juan Martín Garay (*)

Hugo Alconada Mon define con claridad los motivos que convergieron a la llegada como Presidente de Javier Milei: “encarnó un sentimiento social de bronca y frustración con la dirigencia tradicional que carecía de representación política en la Argentina”. Todo quedó atado al humor social fruto del cansancio y hastío, junto a la esperanza que se logró despertar en cierto sector y la canalización de la bronca. Ocurre que en el medio de las disputas banales por la afanosa búsqueda personal y sectorial de poder (y de riquezas) siempre está la gente, aunque muchos lo olvidan.

A poco más de 100 días de gestión, para el politólogo Federico Zapata, “Milei es el emergente en la descomposición de un sistema que se rompió y, durante estos meses, lo que estamos viendo es la convivencia de distintos clivajes que no se ordenan y navegan sobre la implosión de la geografía política del AMBA, porque Milei no ganó con ese electorado, sino con el interior”.

Eso que expresa Zapata quedó demostrado con el voto definido de manera selectiva en un alto comportamiento emocional. Por decisión de la mayoría, ante sólo la oportunidad de opción por un candidato u otro en doble vuelta, se impuso quien supo despertar la total atención y capitalizó las expectativas como así también las defraudaciones. En esos días vendió esperanza y se compraron sueños, hoy se aprecia que en “el producto adquirido” aparecieron lo que en derecho se conoce como vicios redhibitorios, aquellos defectos ocultos que no son reconocibles en el momento de la entrega. Pero que la mayoría claramente “compró”, algunos tal vez porque no les quedaba otra opción, otros quizás por plena convicción.

 

La crisis

El actor principal es la gente, eso es importante tenerlo en cuenta. Sin embargo hay quienes aún no lo entienden e inmersos en un fanatismo complejo y aletargado no ven venir el cambio que se está reclamando como una nueva “ola” que nos llega cual Tsunami. Pasa que cuando cambia la gente y se va en esa sintonía, todo fluye, pero cuando la gente cambia y quedamos estancos en el tiempo, creyendo que todo es igual a como fue siempre o como era antes, estamos en un grave error de percepción. A mis compañeras y compañeros les recuerdo que Perón expresa que la “sensibilidad e imaginación son base para ver, ver base para apreciar, apreciar base para resolver, y resolver base para actuar”. Pasa que a veces el ego nubla la vista de la perspectiva política y social cuando se está sólo en el texto y no en el contexto, o lo que es peor, en “el verso” y sin el texto, mucho menos cuando no se está en la periferia. Y si encima no hay “olfato” político, todo se complica para quienes pretenden conducir un pueblo en andas que empieza a padecer las decisiones económicas de quienes pretenden hacer “cerrar los números” sin la gente adentro, careciendo así de rostro humano una economía que hoy más que nunca debería tenerla. Todo gracias a la mezquindad de quienes cometieron los errores políticos habidos y por haber para que se de esta realidad actual. Tengamos memoria también.

Ahora bien, sepamos que lo que fue ya quedó atrás y lo que pasó no va a volver a ser. Por eso nuestro país, como representación de una sociedad molesta, no va a volver atrás. Es imposible que eso suceda. Porque se ha roto un sistema donde ya no hay lugar para nuevos “restauradores”. Sólo nos queda la esperanza de construir juntos con la sociedad civil la red que contenga a los que se están “cayendo” del sistema. Aquellos rostros humanos que clamen ayuda y una mayor contención posible. Para la gente hay un enorme malestar que se explica también en la distancia hacia la dirigencia política o viceversa (aclaro que no de todos, pero en esto siempre “pagamos justos por pecadores”). La disputa partidista ha pasado a un segundo plano y está muy presente un nuevo participante, el de la bronca que ya no se calla, y junto a ella el ojo ciudadano que todo lo mira, controla y critica.

 

El otro país y lo que viene

Desde un lado de “la General Paz” salió un excéntrico personaje, con un fuerte esquema mediático que lo apoyó y continúa haciéndolo, encarnando la bronca social contenida tras una década de empates políticos entre coaliciones que no acordaron un programa común. Para unos Milei es la representación mayoritaria de las minorías fraccionadas de otro tiempo, para otros su arribo es la consecuencia del fracaso económico de los gradualismos, por ende contiene una deseo de “shock profundo y de cirugía sin anestesia”.

Estamos con una grave situación económica y para solucionarla primero habrá que resolver otro gran problema, el político, porque la gente ya no respalda proyectos, rechaza a la política y a quienes la representan, mucho más si para tratar de despertar esperanza en la gente algunos se apoyan en un pasado al que a pocas personas les interesa realmente. Es ahí donde para las discusiones que vienen, el resto del país que está más allá del AMBA puede empezar a construir un liderazgo fuerte, tal vez mirando a Córdoba. Precisamente porque la crisis de los liderazgos nacionales y las coaliciones de laboratorio generan un terreno propicio para sembrar en la tempestad de este temporal que nos lleva puesto a todos.

He ahí la salida en esta actualidad, donde el Justicialismo si quiere volver a ser protagonista va a tener que encarnar una profunda voluntad de cambio y transformación ante la crisis que se tiene con la sociedad producto del hartazgo. Cuando todo pase, el bipartidismo entendido como tal no será una opción, porque las construcciones políticas del último decenio se han dado con expresiones que contenían a las de la ciudadanía mirando hacia el futuro, no hacia el pasado. Hoy se necesita “olor a jazmín” en vez de olor a “naftalina”, por más nueva que sea “la percha”.

Ante el clima dominante de época, con un fuerte hastío social y con la clara intención producida como reacción sostenida en la idea de castigar a una gran parte de la dirigencia, pensemos en aquello que verdaderamente debe importarnos insistentemente, la gente, por eso construir cercanía es lo más aconsejable para afrontar este tiempo y el que viene. En un ejercicio local, escuchemos en el mayor de los silencios, con mucho respeto y con plena atención. Interpretemos lo que nos están queriendo decir nuestros vecinos. En función de la lucha permanente por la resolución de los verdaderos problemas de la gente, mirando para adelante, vayamos por la construcción de un próximo ciclo que nos tenga ahora como protagonistas, mano a mano con el pueblo y siempre en búsqueda de su felicidad.

 

(*) Juan Martín Garay – Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente de Bloque Concejales PJ 2023-2027. Secretario de Gobierno Municipalidad de C. del Uruguay 2019-2023. Presidente de Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

Bajo condicionamientos de índole político y social, nuestro país se ha ido comportando de manera cíclica con períodos aproximados de 50 a 60 años en el aspecto económico. La base del problema siempre ha sido la no resolución de cuestiones netamente políticas que inciden sobre el comportamiento de la economía, base para la cuestión social y el desarrollo humano.

Nikolái Kondrátiev fue un economista ruso que elaboró la teoría de los ciclos económicos de largos períodos, los que según él pueden alcanzar hasta 60 años. Se convirtió en el primer y único economista fusilado de la historia mundial cuando Stalin ordenó su fusilamiento porque sus análisis y estudios contradecían la profecía Marxista del fin del capitalismo.

Los ciclos teorizados por Kondrátiev pasan por cuatro estadios de manera cíclica – sinusoidal: el 1°, donde emerge un nuevo actor económico de gran relieve y crecimiento exponencial; el 2°, donde dicho crecimiento lo es en demasía pero normalmente suele estar acompañado de inflación; el 3°, con crecimiento sostenido pero con un fuerte sostenimiento financiero que mayormente genera una “burbuja” de especulación; y el 4°, cuando la “burbuja revienta” y se genera un gran ajuste, endeudamiento, con menor demanda pero más capacidad, deflación y recesión.

Aplicando su teoría a nuestro país, si dividimos en períodos aproximados de 50 a 60 años, el primero de estos ciclos tendríamos que contabilizarlo desde el año 1880 hasta el año 1930, el segundo desde esa fecha hasta el año 1976 y el tercero de ahí hasta la actualidad. En el medio de cada período, las “altas y bajas” de la economía Argentina fueron dando muestra de un comportamiento cíclico – sinusoidal.

 

El último ciclo

Si tomamos fenómenos de incidencia a escala internacional, vemos que a inicios y mediados de los ´70, se dio un estallido económico en países de América Latina generados por las crisis de sus deudas externas. Los “petrodólares” adquiridos por estos países fueron utilizados para financiar los déficits públicos y crear “burbujas” de especulación financiera, haciendo uso de los ciclos de inflación – devaluación, en vez de usarlos en el desarrollo de sus economías productivas.

A nivel local en 1976 se produjo en Argentina el último de los golpes de Estado perpetrado por las Fuerzas Armadas y el poder económico liberal. El Proceso de Reorganización Nacional y el gran endeudamiento externo con profundos cambios estructurales en materia económica llevados adelante por el Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, conformaron un modelo basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa irrestricta, comercial y de capitales, destruyendo así el aparato productivo local con una marcada desindustrialización y un profundo endeudamiento externo.

Producto de la derrota militar en la guerra de Malvinas, el gobierno de facto perdió todas las esperanzas de mantenerse en el poder, ante un fuerte reclamo multipartidario volvió la democracia y en 1983 fue electo Presidente el radical Raúl Alfonsín. Lo económico fue nuevamente la clave y el Plan Primavera pareció la solución junto al traslado de la Capital entre otros temas claves. Junto con Don Raúl aparecieron los señores Grinspun, Sourrouille, Pugliese y Rodríguez (Ministros de Economía ellos, no la línea de defensa de un equipo de fútbol), las Cajas PAN e intentos de saqueo.

A partir de 1989 fruto de una crisis económica hiperinflacionaria asumió la Presidencia anticipadamente Carlos Menem. La solución encontrada por su equipo económico fueron las privatizaciones y el endeudamiento para sostener la convertibilidad. El “uno a uno fue la cenicienta”, una fantasía de que un peso podía valer igual a un dólar estadounidense de manera constante en el tiempo, descartando de plano el “salariazo” y la “revolución productiva” que había prometido para que lo sigan pues no iba a defraudar. Con un primer gobierno considerado “exitoso”, su segundo mandato no lo fue tanto.

Después de diez años de “Menemismo” asumió la presidencia Fernando de la Rúa, el descrédito generado por la gestión anterior posibilitó su llegada a la Casa Rosada. Lamentablemente durante su mandato inconcluso se profundizó y desató la crisis más grande de los últimos tiempos. “La crisis de Diciembre de 2001” fue el final de una crónica anunciada no sólo en lo económico sino también en lo político. La historia reciente de los últimos 23 años ya es conocida por todos, de la que cada persona al leer esto tendrá su propia vivencia desde la cual apreciar la realidad y contexto actual para emitir su opinión personal.

 

Todo es política

Como todo es política, concluye Perón que “nadie puede solucionar un problema social si antes no soluciona un problema económico, y nadie soluciona un problema económico sin antes solucionar un problema político”, por eso la crisis de representatividad política que nos atraviesa termina siendo un factor clave. Tomemos un poco de filosofía para abordar este tiempo, como nos enseña Marechal cuando expresa que “la política es la hermana menor de la filosofía”, por eso vayamos al filósofo Marshall McLuhan para darnos cuenta que muchas veces pensamos en el futuro, lo que está por venir (ya sea real o como anhelo) pero en base a mirar el pasado reciente, sin tener en cuenta la gran dimensión de un pretérito más global y abarcativo que logre explicarnos un poco mejor todo lo que está por suceder en el camino por delante, los verdaderos cambios que indefectiblemente se aproximan.

 

Sana crítica y un nuevo comienzo

Para quienes adjudican la culpa de todos los males al peronismo cuando dicen (sin nombrarlo muchas veces o de manera despectiva) que el problema de los argentinos son los últimos 70 años, pensemos que en 100 años el 35% de esos años gobernó el peronismo, el 30% el radicalismo, un poco más del 20% militares y poco menos de otro 20%, otros partidos, entonces, de alguna manera ¿la Argentina que tenemos es responsabilidad de todos o de algunos?

A mis compañeras y compañeros les quiero recordar que hasta el año 1976 hubo dos grandes modelos de desarrollo: primero el modelo agro exportador y, segundo, la llamada industrialización por sustitución de importaciones. Entonces ¿qué le pasó al peronismo luego de 1983 que no pudo consolidar un modelo consensuado de desarrollo? Fracasamos.

Respecto de lo económico y lo social, no tener resuelto este conflicto de corto plazo ha condicionado indudablemente el resultado de la estabilidad económica de largo plazo, el conflicto constante entre los intereses corporativos y la puja distributiva parece ser el mayor escollo. Ojalá pronto llegue lo que muchos esperamos, el advenimiento de un nuevo comienzo, donde lo económico con lo político dejen de estar en una constante contradicción, porque quien pierde con todo este asunto siempre es la gente.

 

(*) Juan M. Garay – Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente de Bloque Concejales PJ 2023-2027. Secretario de Gobierno Municipalidad de C. del Uruguay 2019-2023. Presidente de Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

 

 

La Rosca | Opiniones

Por Juan Martín Garay (*)

Se conmemorarán 40 años de aquel 30 de octubre de 1983, fecha en que se realizó el acto eleccionario que diera inicio formal al período consecutivo más extenso de la vida en democracia que hayamos conocido los argentinos.

Sobre aquellos días, Felipe Pigna cuenta que: “Los dos partidos mayoritarios de ese momento presentaron candidatos muy diferentes. Alfonsín representaba la renovación de la UCR. Era uno de los pocos políticos argentinos que se opuso a la incursión militar en Malvinas y tuvo una postura férrea sobre los crímenes de la dictadura y estaba decidido a juzgarlos. Su adversario en las urnas tuvo una postura casi opuesta. Ítalo Luder apareció como un candidato sin carisma y distante, en un partido caliente y con gran poder de movilización. Alfonsín fue todo lo contrario y fue el que mejor supo interpretar las demandas de verdad y justicia de la sociedad, y el que más esperanza generó entre los votantes más jóvenes. Ese 30 de octubre el pueblo volvió a las urnas. La participación fue masiva y nadie quería dejar de votar y de ser protagonista de ese momento histórico. Triunfó Alfonsín y fue la primera vez que el peronismo perdió una elección nacional. Pero más allá de los resultados, el pueblo salió a festejar a las calles de todo el país. Solo en el Obelisco de Buenos Aires, se juntaron un millón y medio de personas”.

 

El interrogante

¿En estos 40 años, la democracia ha cumplido con sus deberes y obligaciones? En un análisis apresurado y general, podríamos decir que con sus luces y sombras el sistema ha pasado del debe al haber y viceversa en varios temas claves que hacen a nuestra propia tarea de construcción como Nación.

Hemos sido testigos de la existencia de varias conquistas sociales y de derechos que se han alcanzado, pero siguen habiendo muchas deudas, las que van más allá de las económicas en el plano internacional y que condicionan las posibilidades reales de desarrollo humano. El sistema democrático se ha ido consolidando, a veces con ciertos matices, pero siempre permitiendo el libre pensamiento de ideas y sus más variadas expresiones junto a las distintas participaciones políticas y sus respectivos proyectos de sociedad o comunidad, según se trate la cosmovisión de vida que se tenga.

Podrá ser discutible la posibilidad de resolución efectiva que se ha tenido respecto de los conflictos sociales, políticos y económicos, pero no se puede desconocer que la democracia consolidada constituye con sus defectos y virtudes, el mejor método posible que tenemos para abordar la coexistencia de distintos intereses que “cabalgan” sobre la realidad argentina actual.

 

Joven democracia

Hace poco más de 80 años José Ortega y Gasset nos dejaba una apreciación filosófica de la realidad por la que nos incitaba a abandonar las controversias personales para construir una sociedad con ideales compartidos y al servicio de un destino común, el del pueblo. En “Meditación del Pueblo Joven” el filósofo español reflexionó con una frase que aún hoy goza de plena vigencia: “Mi prédica que les grita: ¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal.”

A 40 años, la crisis de representatividad política existente debe ir dando paso a un cambio real, posible, sincero y sin demagogia, prestigiando el ejercicio del sano arte de la política en esta joven democracia que aún adolece de muchas cosas. Hay que determinar como prioritarias, acciones concretas que permitan avanzar en la resolución de los problemas que aún afectan a muchos compatriotas, llevando a la práctica criterios de justicia y equidad en la distribución de los bienes sociales como son la educación, salud, hábitat, vivienda, tierra y todo aquello que permita un mejor desarrollo del ser humano en un contexto que contenga pero que además posibilite condiciones dignas de vida.

 

El compromiso

Como expresa Jauretche, hay que “soplar la ceniza con la intención de liberar el fuego de la democracia y la recuperación del compromiso”. El compromiso ante una crisis ética de los argentinos, requiere de un deber moral que se traduzca en un convencimiento propio de todo el arco dirigencial, ya sea del mundo de la política, del empresariado, del universo económico, cultural y social, de todos quienes deban asumir valores para cumplir en sus distintos ámbitos.

Tenemos que terminar con cualquier tipo de grieta que nos separe o aisle. Recordemos que la política es el arte de gobernar siempre en beneficio de los pueblos, no de intereses sectarios y excluyentes. Hace mucho tiempo Jauretche nos enseñó algo que sigue vigente: “Y la Nación desde entonces, va de Herodes a Pilatos; todos le ofrecen buen trato y el arreglo de sus cosas, pero ellos rompen la loza y el pueblo paga los platos”.

Por eso, a la ideología libertaria y totalmente huérfana de sentido de pertenencia nacional, se le debe anteponer estratégicamente el compromiso moral y patriótico con “el otro”. Se necesita la profundidad conceptual de una acción política que exprese fundamentalmente gestos de grandeza y mire a la economía con “rostro humano” y no sólo como cifras que deben cerrar al alto costo de dejar gran cantidad de gente “afuera”. A 40 años, celebremos nuestra DEMOCRACIA.

 

(*) Juan Martín Garay – Concejal Electo el 22/10/2023. Actual Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Opiniones |

Por Juan Martín Garay (*)

El hartazgo se hace sentir con más fuerzas ante una crisis cíclica que no parece tener fin. Vemos como miles de argentinos tienen mucha tristeza por un país mayormente sin rumbo ni esperanza. Pero más que nada lo hacen con demasiada bronca contenida, la que se deja expresar en cada oportunidad que tienen (o han tenido) en las urnas, máxime en el último tiempo.

Desencantados y defraudados, sumidos en una sensación de fracaso colectivo, dado que los “últimos castigos” por parte de la ciudadanía aún no dieron sus frutos como se esperaba luego del no acompañamiento electoral al oficialismo en el 2015, al oficialismo en 2019, al oficialismo en 2021 y en las PASO de este año, los votantes sin lugar a dudas siguen sin poder encontrar una salida al gran problema que aqueja a todo el entramado social, con una crisis que no termina de resolverse pero que se deja ver cada vez más.

 

Ingobernabilidad y el caos

Así las cosas, un influencer economista, invento mediático de un espectro de la consultoría económica nacional y los medios de comunicación, se presenta como el emergente visible de ese hartazgo para una sociedad más proclive que nunca a hacer un salto al vacío por el sólo hecho de no tener confianza en las ya consolidadas opciones tradicionales.

El periodista, politólogo y escritor especializado en la realidad política latinoamericana, José Natanson analiza que el más votado en las PASO a nivel nacional se auto construye “como el candidato de la antipolítica apelando a la gesta contra la casta, un concepto importado de al que le saca todo el jugo posible”. Por eso para Natanson, “subestimar la catástrofe que implicaría la llegada al poder de un sector que sólo representa encarnizadamente al autoritarismo en su máxima expresión, sería no entender mejor la naturaleza exacta del mismo”. Según él, con el posible arribo al gobierno de este espacio, todo lo institucional se podría convertir en una “brutal degradación de la vida cívica, el desmantelamiento de los mecanismos estatales de solidaridad y la creación de una zona liberada a nivel nacional para los ataques al pluralismo y la diversidad. La previsible resistencia de una sociedad movilizada como la argentina llevaría al país a la ingobernabilidad y al caos”.

Pero cuidado, equivocar el análisis puede llevarnos a no interpretar lo que nos están queriendo decir los votantes, porque si se actúa desde un fanatismo tonto que todo lo justifica, reivindicando cuestiones carentes del siempre necesario consenso social, generará mayor distancia de aquello que la gente está reclamando y que parte crítica de la sociedad observa con mucha atención. Fundamentalmente a determinados privilegios que ciertas elites progresistas encarnadas por algunos pseudodirigentes no pueden justificar, máxime aquellos que en los últimos días son la vergüenza de quienes siempre aspiramos a que otra realidad sea posible, pero en función del pueblo y su bienestar general, no en términos de estricto beneficio personal. Esos pseudodirigentes son traidores a la causa del pueblo, merecen lo peor y que caiga sobre ellos todo el peso de la Ley.

 

Lo que viene por delante

La lucha por cambiar la realidad es una constante de la que no hay que claudicar, por más desesperanza que haya. Cuando las personas luchan por ideales, sirviendo a la comunidad con una entrega solidaria, ennoblecen con ello su accionar respecto de la defensa que se da en el combate de ideas por transformar la realidad para beneficio del conjunto. Por ello hay que reconocer que existe también una nueva generación de gente comprometida que busca hacerse cargo de lo que viene por delante. Con total honestidad espiritual, sanas intenciones, humildad intelectual y buenas ideas.

Ser militantes del amor y de la vida, comprometidos con el prójimo, implica tener exposición en todo momento y lugar. Significa decir presente en la justificación espiritual de esa existencia que da sentido pleno a la vida, anteponiendo los intereses del conjunto por sobre las ambiciones personales. Buscando superar con ello a la maldita mezquindad del utilitarismo material al que nos vemos supeditado diariamente por el contexto que suele imponerse de manera regular, debemos luchar por una causa noble no sea otra que la causa del pueblo.

No olvidemos que los actores principales son única y primordialmente la gente. El comportamiento de la ciudadanía que decide, se expresa cuando vota con toda la impronta de su bronca o esperanza. Actualmente la sociedad expresa un enorme malestar que se explica de alguna manera con la distancia hacia cierta dirigencia política o viceversa. La resultante de una conjugación entre la realidad y el humor social, pero mucho más por la influencia de la situación económica, por lo que hay un alto comportamiento emocional y emotivo en cada voto.

La mejor “herramienta” de transformación social positiva sigue siendo la política, guste o no en tiempos que perduran sostenidamente desde el “desencanto”. La política debe estar puesta al servicio de un verdadero interés común, el del pueblo y su felicidad, no como ha sucedido a menudo desde ciertas expresiones recientes que no han hecho más que decepcionar. Hay una ética relación entre fines y medios que debe tener como única medida de las cosas exclusivamente a las personas. Si no se hace de esta manera la perspectiva social queda solapada lisa y llanamente por la del mercantilismo político.

Entendamos a la política como “un combate de ideas, sin violencia”; rechazando con plena convicción el individualismo y el colectivismo por ser ambos opuestos a la realización equilibrada del sistema social. La política es ante todo una estrategia humanista,  destacando por sobre todas las cosas el ideal del bien común y la necesidad de construir una sociedad guiada por la justicia y la igualdad. Si bien hoy parece que existe una mayoría más proclive que nunca a realizar un salto al vacío el 22 de octubre en las urnas, estamos a tiempo de que eso no ocurra. Reflexionemos juntos, siempre hay una mejor opción al momento de elegir.

 

(*) Juan Martín Garay – Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

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Por Juan Martín Garay (*)

En las PASO quedó demostrado que el voto ya se define de manera selectiva y que hay un alto comportamiento emocional en la manifestación electoral. Nacionalmente tenemos un escenario de triple empate con final abierto pero predecible. En las primarias se impuso un “influencer” economista que supo despertar más atención que el resto y capitalizó expectativas en una joven sociedad votante como así también en aquellas personas largamente defraudadas.

Las elecciones siempre resultan ser una buena oportunidad para reafirmar que los actores principales son (o deberían ser) única y primordialmente la gente. Hay quienes no lo entendieron nunca y por otra parte quienes no vieron venir a esta nueva “ola”, tal vez por el ego que nubla la vista de la perspectiva electoral cuando se está sólo en la “altura” y no en el “llano”. El subsuelo de la Patria siempre habla y a veces lo hace con todas sus fuerzas, por eso siempre debe haber “escritorio” pero también “territorio”, con un oído atento en lo que dice el pueblo. Larga enseñanza muchas veces olvidada.

 

Doble vuelta

Los errores se pagan caro y en votos. Hoy la disputa en segundo plano pone en igualdad de condiciones a las dos fuerzas que otrora fueran mayoritarias de manera alternada en el último tiempo, ahora con un nuevo participante, el de la bronca. En el medio, siempre la gente. Las ansiedades biológicas son más veloces que el tiempo político actual, los posicionamientos y aspiraciones en materia electoral ya cobran fuerza con toda su impronta. En octubre a boleta completa o con tijera en mano nuevamente quien hablará será la gente. El resultado dependerá otra vez del humor social, de la esperanza que se logre despertar o la canalización de la bronca que ya no se “masculla” sino que se pone en un sobre. Cuando la ciudadanía elige lo hace con todo el ímpetu de un enorme malestar que se explica con la distancia hacia la dirigencia política o viceversa. Máxime cuando el bolsillo y el estómago están en íntima relación conmovidos.

El escenario del balotaje aparece ahora como una posibilidad cierta en noviembre, aunque nadie tiene certeza de quien podría llegar a competir en esa instancia con el ya candidato “número puesto”. Lo cierto es que ambos espacios que defraudaron a un electorado fiel, se disputarán ahora la posibilidad de dar pelea en un mano a mano con el representante de la “libertad”.

 

El ascenso

Hace un tiempo José Natanson escribió para “Le Monde Diplomatique” sobre el ascenso de Milei, para él esto “tiene dos dimensiones. La primera es conocida: el candidato libertario refleja un rechazo rotundo al actual estado de cosas. Es una impugnación fuerte, un “hasta acá llegamos” que encontró en su lengua de furia la forma de expresarse. Con Juntos por el Cambio estabilizando el voto antiperonista, el PJ convertido en un “partido del orden” y hasta el Frente de Izquierda integrado al sistema político, jugando con soltura el juego parlamentario, Milei se ofrece como el más remoto de los outsiders, el que vive en la isla más distante. Un excéntrico en su acepción original: alejado del centro. Alguien que no se priva de apelar a la “resistencia”, por ejemplo llamando a la rebeldía fiscal o reivindicando el derecho a no escolarizar a los hijos, y que además lo hace encarnando en su figura la bronca social contenida: parafraseando a Pablo Stefanoni, podríamos decir que no sólo la rebeldía, también la pasión se volvió de derecha” (…) “Pero no es sólo este rechazo sordo lo que explica el crecimiento de Milei. Si el macrismo fue en esencia una coalición antiperonista, Milei es eso, pero es más que eso. ¿Hay un voto de esperanza? Digamos que hay una expectativa, sobre todo en los jóvenes, en los varones de clase media baja y en los cuentapropistas. Tras una década de empate político, de “hegemonía imposible” entre dos coaliciones que no logran ni derrotar a la otra ni acordar un programa común, Milei dice, claro y fuerte, que él sí puede, que las cosas que promete, por más delirantes que suenen, son factibles. Frente a la “impotencia de Estado” del Frente de Todos, Milei promete, por usar la expresión canónica, un ejercicio de voluntad. Su ascenso también es consecuencia del fracaso del gradualismo; Milei es un deseo de shock”.

 

La centralidad

La despeinada cabellera del “influencer” economista ya no está en discusión, ahora el ex columnista de TV mantiene la centralidad del proceso electoral en el tiempo por delante en este próximo tramo. Lo destacable es que la política sigue siendo la única “herramienta” de transformación social. El mecanismo de aplicación por parte de la “ciudadanía de a pie” son las elecciones, por eso importa saber dónde estarán los votos para no quedar al margen de lo que pensará la gente mañana. Porque para resolver el problema económico primero hay que resolver el problema político. Todo debería confluir en la resolución del problema social si con ello se defiende un verdadero interés común, el del pueblo y su felicidad. Yo te avisé.

 

(*) Juan Martín Garay Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Opiniones |

Por Juan Martin Garay (*)

No es lo mismo la “política de la negociación” que la “negociación de la política” y tampoco es lo mismo ser un “animal político” que un “político animal”, por eso hay que ser lo suficientemente humilde y con la magnitud de la honestidad intelectual propia para dejar de lado las antinomias que separan y aíslan -postergando con ello el tratamiento y resolución de los reales problemas de la gente- para abocarnos de lleno con la mayor gobernanza posible hacia la resolución pacífica de los conflictos y controversias. Sobre todo dejando de lado los problemas políticos de la política.

El filósofo social Norberto Bobbio expresa que “en un universo político cada vez más complejo como el de las grandes sociedades y especialmente de las grandes sociedades democráticas, se hace cada vez más inadecuada la separación, excesivamente clara, entre dos únicas partes contrapuestas, y cada vez más insuficiente la visión dicotómica de la política. Sociedades democráticas son las que toleran o, mejor dicho, presuponen la existencia de muchos grupos de opinión y de intereses en competencia entre ellos; estos grupos a veces se contraponen, otras se sobreponen, en algunos casos se entrelazan para luego separarse, se acercan, se dan la espalda, como en un movimiento de danza (…) En un pluriverso como el de las grandes sociedades democráticas, donde las partes en juego son muchas, y tienen entre ellas convergencias y divergencias que hacen posibles las más variadas combinaciones de las unas con las otras, ya no se pueden plantear los problemas bajo la forma de antítesis”.

 

El Estado

En un Estado de derecho existen los denominados pesos y contrapesos, o también frenos y contrafrenos, sanos límites al ejercicio del poder otorgado. Vale decir, mecanismos correctores y sistemas de contrapoderes institucionales o sistemas de equilibrios de poderes, llamados controles y equilibrios. Estos son considerados actualmente los más básicos y mejores instrumentos necesarios para velar por un debido cuidado en la separación de poderes de un sistema republicano de gobierno. Parece obvio todo esto, una verdad de “perogrullo”, pero en realidad ello ha permitido que en sociedades “decanas” los sistemas de gobierno sigan una línea de estabilidad política y económica.

De estar a la altura de las circunstancias en nuestro país, esto que se menciona en el marco de una gobernanza plena, debería impedir que alguno de los tres poderes sobre las que adopta como forma de gobierno nuestra Constitución Nacional, adquiera una sobreviniente primacía sobre el resto. Algo más que importante si se lo piensa desde una visión de raigambre institucional.

Este proceso que se muestra conducente con compartir el poder de manera inevitable, es el deber ser de lo que muchas veces no es en nuestra vapuleada sociedad política. Algo que está latente producto de una crisis de representatividad aún no resuelta, porque “del dicho al hecho hay un largo trecho” y “mucho se ha dicho pero poco se ha hecho”. Pasamos del “que se vayan todos” a “no se fue nadie” o peor aún, “ya no hay más lugar”.

 

Heterarquía

El sociólogo Bob Jessop, entiende que la gobernanza “se define como heterarquía, es decir, interdependencia y coordinación negociada entre sistemas y organizaciones. Existen, pues, tres modos de regulación en una sociedad: jerárquico (por la autoridad), económico (por el mercado) y heterárquico (por redes auto-organizadas y asociaciones). Estos tres mecanismos coexisten siempre, pero en configuraciones variables. No obstante, lo que caracteriza a la sociedad actual es la extensión actual del mecanismo heterárquico, en detrimento de los otros dos, conduciendo, a su modo de ver, a una verdadera ruptura histórica en la forma de gobernar a la sociedad”. Con esto, Jessop pretende dar cuenta de las transformaciones recientes de la función del gobierno en un contexto complejo de globalización y relocalización, bajo una complejidad social, “descentramiento” de la política y pérdida del carácter “autosuficiente” del Estado.

 

Punto de inflexión

En la esfera pública hoy más que nunca es clave poder estar apoyado, como punto de inflexión, en el desarrollo de una “gobernanza” lo más plena posible. Donde calidad, eficacia y buenas prácticas logren estar presentes en ella, pudiendo llevarse adelante en comunidades que se realizan organizadamente. Porque la legitimidad que otorga el ejercicio del poder implica también la responsabilidad de asumir que en los gobiernos no se debería “mandar” sino conducir, con la necesidad de persuadir y “dejar jirones” en la búsqueda constante de la construcción de consensos. Esto no implica homogeneizar un gobierno, porque una cosa es la administración y otra el gobernar, algo que se presenta como todo un arte en sí mismo. Por eso las experiencias confrontativas nunca terminan siendo buenos consejeros para nadie, porque lo que realmente debe importarnos es la gente y no los problemas políticos de la política.

Las propias reglas de “gobernanza” entre las variadas opiniones de personas calificadas, obligan a tamizar y balancear la información para actuar de conformidad y con objetivos claros. Por eso la cultura del diálogo y el encuentro debe salir al paso de las nuevas realidades sociales del siglo 21 en el que vivimos. Porque desde el punto de vista etimológico el debate se presenta como un combate, una situación puntual donde alguien necesariamente debe ganar y otro perder, en cambio el diálogo es todo lo contrario, mediante éste el ganar o perder no es una resultante y se muestra como una sana práctica que se configura por una amalgama de opiniones disímiles que pueden ser motivadoras de un enriquecimiento intelectual superior y con resultados claramente positivos.

 

El mensaje

En “El Leviatán”, Thombas Hobbes nos dice que “el hombre es un lobo para el hombre” (Homo homini lupus), frase utilizada para referirse a que existe un estado natural del ser humano que lo lleva realizar una lucha constante contra su semejante. Por eso tengamos presente que en nuestras diversas realidades políticas a veces hay “lobos con piel de cordero” o “zorros cuidando el gallinero”, otras tantas se nos presentan “leones por corderos” y muchas veces nos ofrecen “palomas para gavilanes”:

El mensaje pedagógico de este accionar en su representación real resulta todo un desafío porque también sirve para contener expresiones no compartidas de formas, costumbres e ideologías. Claramente hay que ser cuidadosos en los modos y expresiones, pues no es lo mismo la “política de la negociación” que la “negociación de la política” y tampoco es lo mismo ser un “animal político” que un “político animal”. La Gobernanza será la clave para el tiempo que viene, ojalá sepamos estar a la altura de las circunstancias del momento histórico.

 

(*) Juan Martín Garay – Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Opinión |

Por Juan Martín Garay (*)

Según Almafuerte, “a veces un gran destino está dormido, viene el dolor y lo despierta”. Para el presente electoral, bien vale la enseñanza de Don Arturo Jauretche cuando opina que “presentarse y mantenerse en el cargo son dos cosas diferentes. Mantenerse implica honor, integridad, atemperar cada acto con sabiduría. En cambio presentarse no requiere nada de eso, es un juego de suma cero y ganar es lo único que importa”.

Alejandro “el Gallego” Álvarez, como cuadro y formador del Movimiento Nacional Justicialista, además de crear una organización política de relevancia en su tiempo y con amplio despliegue que perduró en sus discípulos incluso al hoy día, inventó el término político de “juntidad”; o como decimos en esta reflexión política del domingo “unidad en la diversidad”.

Para John William Cooke: “La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es: ¿para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como por ejemplo las elecciones) y cuáles los grandes objetivos? Unidad para simple usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. La unidad exige un claro propósito y una estrategia común variada en su aplicación pero no aguada por malabarismos palabreros. Es, a nuestro juicio, lo mínimo que podemos ofrecer”.

 

La unidad

Pensar en los objetivos y necesidades es la clave para abordar con profesionalidad y compromiso sincero el contexto electoral en el que nos encontramos inmersos, pues la unidad como tal, abarca diversas cuestiones relacionadas a ella para poder construir la transformación social positiva que se reclama incluso desde el subconsciente y con un único objetivo puesto al servicio de un verdadero interés, el que necesita el pueblo para ser feliz. Por eso es necesario buscar la unidad del todo, en esa diversidad que existe y se conoce, porque el todo siempre será superior a las partes que la componen, entender esto es importante para los gestos de grandeza y humildad que se necesitan mucho hoy por hoy.

A la vista está que en este tiempo existe una poca o nula tolerancia al disenso. Y cuando se privilegian los conflictos se termina dañando a la unidad, por eso la unidad debe ser siempre superior a cada uno de los conflictos. Hay que actuar de manera diligente e inteligentemente, pues los conflictos y tensiones pueden alcanzar incluso un estado superlativo que complique el arribo de una sana síntesis de “juntidad”. En función de ello, no debemos dejar reprimir cualquier manifestación de la conciencia popular, porque la historia nos ha enseñado que los pueblos tienen conciencia de sus propios problemas -o al menos deberían tenerla-, y esos problemas se deben resolver en función de los verdaderos intereses que el mismo pueblo defiende y manifiesta, a veces callado, a veces a gritos.

 

La coincidencia

Debemos ser cada día más generosos para ofrecer en el encuentro armonioso del saber y el amar, un amplio espectro de coincidencias para que de una buena vez todas las discusiones respecto de aquellos aspectos sobre los cuales ya deberíamos estar de acuerdo se terminen definitivamente. Porque sino todo se complica cuando llegamos al máximo nivel de hartazgo social.

Por eso es imprescindible que comprendamos la presencia central del consenso, sin exclusiones de los distintos sectores que componen una misma cosmovisión de la vida en comunidad, algo que no responda como reacción al intento forzoso de una indebida generalización de principios meramente partidarios. Estos son los motivos que nos deben alentar a obtener la coincidencia necesaria para trazar una política de pensamiento y acción, donde la grandeza del país y la felicidad del pueblo argentino sean dos objetivos esenciales. Objetivos centrales que cierta dirigencia parece haber olvidado.

Partiendo de esa premisa podremos empezar a construir esa unidad en la diversidad, con criterio e inteligencia. Sólo necesitamos unanimidad conceptual para hacer lo que la mayoría decida. Vale decir, la conformación de una unidad de concepción y de acción. Las grandes líneas de coincidencia solo pueden partir de un sólo lugar como siempre lo han hecho, desde el Pueblo, ¿cómo? “manifestándose a través de organizaciones de pacífica convivencia republicana y en personas que las representen” dice Perón.

 

Lo actual

Enfocarse fundamentalmente en la integración de la diversidad es lo importante como contrapunto a ciertas acciones que motorizan la desintegración y que se llevan a la práctica habitualmente por acción deliberada o por simple comportamiento humano desinteresado. Dice Jauretche con total vigencia que “lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será”. Necesitamos de una unidad multiforme que sea fruto de la diversidad reconciliada como prometedora síntesis para pasar de las palabras a los hechos y fundamentalmente del deber ser al ser.

En clave electoral, dos cuestiones son de importancia en una visión abstracta para el análisis general de las cosas si se pretende seguir siendo gestión: 1) la esperanza que se debe volver a representar en la gente y 2) la necesidad de un Justicialismo movilizado bajo un marco de “juntidad” o unidad en la diversidad.

Hay que terminar con las obsesiones por cuestiones limitadas y particulares, de egos que sólo tiene como visión el propio ombligo. Debemos ampliar la mirada para darnos cuenta que un bien mayor nos beneficiará a todos. Porque sencillamente nadie sobra, todos hacen falta y cada uno tiene algo que aportar para no perderse en el camino. La unidad en la diversidad deberá ser una amalgama que sea representada desde el convencimiento pleno de la Verdad Peronista N°8 si quiere ser una válida opción que despierte esperanza en la gente: “Primero la Patria, después el Movimiento y luego los Hombres” (y Mujeres).

 

(*) Juan Martín Garay Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-

La Rosca | Opinión |

Por Juan Martín Garay (*)

El tiempo que nos toca transitar necesita de personas que sepan interpretar el momento histórico, político y cultural que vivimos. En un contexto electoral vigente, las distintas opciones que se den a conocer deberán tener la máxima responsabilidad de haber tomado la iniciativa política con capacidad de gestión, organización, convicción, valores, visión programática, mucha humildad y máxima honestidad intelectual. Hay que atreverse a transcurrir el tiempo por delante con el principal desafío de escuchar las demandas de la sociedad, incluso por encima de la propia historia generacional.

 

La visión

Quienes se expongan a conducir tendrán una importante tarea por delante que se debería sustentar en la construcción de una unidad de concepción política que amalgame pasado, presente y futuro; lo nuevo y lo porvenir; experiencia y juventud. Hoy más que nunca necesitamos fortalecer los lazos de pertenencia solidaria a la comunidad e integrar lo diverso, no anularlo. En la honesta relación que debe mediar entre las palabras y los hechos, habrá que destacar a aquellas personas que por sobre todas las cosas prioricen el ideal del bien común y la necesidad de construir una sociedad guiada por la justicia y la igualdad. Hacer foco en una comunidad organizada.

Para eso, este tiempo se debe encarar con la plena convicción de una visión que logre despertar esperanza en la gente para conducir al pueblo hacia la defensa de un solo interés, el del pueblo. Hay que instar a que se puedan realizar los valores individuales y sociales en conjunto, para que se logren el progreso espiritual y material en forma complementaria y armónica. Es realmente necesario reconsiderar de una buena vez la ética relación que siempre debió existir entre fines y medios, ubicando ahora a las personas “como la medida de todas las cosas”. Para eso hay que ser enfáticos en rechazar con plena convicción el individualismo y el colectivismo por ser ambos extremos opuestos a la realización equilibrada de una comunidad. La ideología, ejecución y propuesta mediante un eje de desarrollo, son vitales para que la justicia social se encarne nuevamente a través de una doctrina nacional “aggiornada” que permita organizar a la comunidad desde un movimiento nacional de raigambre netamente social.

 

Protagonistas del tiempo

El Politólogo Diego Conno hace un interesante análisis sobre la política, la felicidad y la democracia: “La relación entre política y felicidad es compleja y problemática; su historia es larga y está cargada de tradición. Los antiguos griegos consideraban que no había posibilidad de una vida feliz o justa si no era al interior de una comunidad feliz o justa. Con la entrada en la modernidad y el triunfo del liberalismo, la felicidad quedó relegada al ámbito privado, identificada con los fines particulares de los individuos, y la política se volvió dispositivo de administración de los grados de sufrimiento y de dolor presentes en una sociedad. La época actual es una profundización de esta comprensión moderna de la política, donde la vida ha pasado a ser enteramente gobernada (y gobernable) y la política, hoy devenida biopolítica, en el mejor de los casos toma el nombre de administración; en el peor, se convierte en política de supervivencia.”

Expresa Hannah Arendt que “nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político”. Bueno, la militancia es la representación real de esa participación, pues siempre tiene presencia efectiva y peso en la convivencia diaria con la realidad social. Ésta siempre tiene una identidad personal que en la construcción de su trayectoria suele advertir, con una perspectiva propia, la raigambre cultural de los verdaderos problemas del momento para convertirse en protagonistas de una conducta moral y pública que se reclama pero que también se ejerce con plena convicción y pasión.

Esta militancia que apuntala el recambio necesario cada cierto tiempo, adquiere un significado histórico cuyo abanico se extiende hacia el pasado y se proyecta al futuro. Así nos enseña Julián Licastro cuando reflexiona sobre la militancia: “es esta mayor toma de conciencia del ser y del hacer, aquello que lo habilita para contribuir con su particular aporte creador, ético y político, al comportamiento del conjunto de la sociedad en sus diferentes dimensiones y expectativas. Tener presencia y peso en el reino de la realidad, y no sólo en la expresión de ideas y deseos, requiere una acción y una lucha que se llama militancia. Ella implica una decisión de participación colectiva, pero no masificada ni anónima. Es decir, ansía un ámbito propicio para unir fuerzas con quienes piensan y sienten de modo congruente, y aspiran a alcanzar niveles compatibles de formación y organización en un marco adecuado de apoyo mutuo. Se abren aquí dos caminos opuestos: la organización cerrada del sectarismo ideológico, o la organización abierta de proyección social. La opción por la organización abierta e inclusiva requiere un participante capaz y sensible, con aptitud para la disciplina voluntaria, pero también con libertad de criterio para llevar adelante la iniciativa en su radio de acción. Un carácter dinámico y equilibrado, formado para la independencia de juicio, a fin de no caer en la obediencia burocrática del mediocre, que no se juega por nada; ni tampoco en la rebeldía permanente que afecta la cohesión del funcionamiento orgánico (coordinación de esfuerzos)”.

 

Darse cuenta

El gran pensador nacional Don Arturo Jauretche nos sigue interpelando con sus enseñanzas siempre vigentes: “No darse cuenta de que este fenómeno universal tiene su connotación lógica en la Argentina es no darse cuenta de que el enfrentamiento de las generaciones es una cosa necesaria. Porque si los jóvenes carecen de la madurez que le reclamamos, nosotros carecemos de la adecuación a la realidad que ellos nos reclaman. Somos hijos de nuestro tiempo, aunque no querramos serlo; aunque querramos ser revolucionarios. Quien no entiende esto se halla imposibilitado de entender al general Perón cuando habla del trasvasamiento generacional.”

Estamos asistiendo a los albores del inicio de un nuevo ciclo político, donde la juventud no es una virtud en sí misma pero tampoco lo son “las canas”. Es interesante ver como hay una tensión entre la demanda de renovación por un lado y el reemplazo efectivo de la dirigencia por otro. Lo cierto es que solamente la gente decide quienes son las personas de la dirigencia que tendrán vigencia plena. Mientras haya proyectos por delante en vez de sólo anécdotas, cualquiera puede tener lo que muchos reclaman a la hora de la conducción política: seguridad, convicción y certidumbre. En este sentido para estos aspectos no se depende del número de DNI o del año de nacimiento, sino de cuán bien se amalgaman estas polaridades.

El eterno debate sobre las disputas generacionales resulta innecesario pues nos distrae de las cuestiones netamente centrales del momento histórico, político y social. También es cierto que la cuestión generacional es inevitable, ahora bien, abordado en su justa medida es algo que puede ayudar al progreso del recambio que la sociedad demanda. Como importante que es, no hay que quedar entrampados en ese círculo virtuoso que lo “maquilla” siempre con misticismo. Este debate se constituye cada cierto período de tiempo como algo necesario en los procesos de renovación, avanzando en las discusiones políticas y sociales. La disputa que pueda existir entre las generaciones políticas debe darse una tregua frente a una sociedad que se encuentra en proceso de divorcio con sus dirigentes y a quien lo que menos le importa es la edad de estos. Necesitamos darnos cuenta que debemos establecer las bases de un posible pacto social que incorpore a esos sectores que miran a la clase dirigente con sospecha.

Ante el escepticismo y la apatía reinante, la generación intermedia puede jugar un rol crucial en estos momentos con un renacer militante por un lado y marcando fin a la arrogancia generacional por otro. El debilitamiento de la confianza requiere de un recambio dirigencial que apueste al diálogo como forma de encuentro. No fracasemos en el intento, inauguremos un nuevo clima en la opinión pública que se profundice en este año de celebración de los primeros 40 años de democracia ininterrumpida, démonos esa oportunidad, la necesitamos.

 

(*) Juan Martín GaraySecretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.

La Rosca | Opinión |

Por Juan Martín Garay (*)

La Auditoría General de la Nación emitió esta semana un lapidario informe que puso sobre el tapete económico y político “la bomba” que dejó el Ingeniero Mauricio Macri durante su presidencia. El pasado miércoles se dio a conocer un dictamen adverso sobre la ejecución presupuestaria del año 2018. El organismo nacional determinó que ese crédito “incumplió con la normativa prevista”. La llamativa y apresurada respuesta del Fondo Monetario Internacional (FMI) ante el pedido del préstamo en esa oportunidad, fue una definición más política que técnica y un error que hoy nos toca afrontar a todos por igual pero desde las distintas desigualdades sociales existentes.

 

La Auditoría General de la Nación

La Auditoría General de la Nación está a cargo de siete miembros designados cada uno como Auditor General. Seis de dichos auditores generales son designados por resoluciones de las dos Cámaras del Congreso Nacional, correspondiendo la designación de tres (3) a la Cámara de Senadores y tres (3) a la Cámara de Diputados, observando la composición de cada Cámara. Según el artículo 85 de la Constitución Nacional, el presidente del organismo será designado a propuesta del partido político de oposición con mayor número de legisladores en el Congreso e intervendrá necesariamente en el trámite de aprobación o rechazo de las cuentas de percepción e inversión de los fondos públicos.

Preside la Auditoría General de la Nación el Lic. Jesús Rodríguez y lo acompañan como auditores generales el Dr. Francisco Javier Fernández, la Lic. María Graciela de la Rosa, el Dr. Juan Ignacio Forlón, el Dr. Gabriel Mihura Estrada, el Dr. Miguel Ángel Pichetto y el Dr. Alejandro Mario Nieva.

 

El dictamen

Con la información brindada por la Auditoría General de la Nación se puso en evidencia la existencia de una grave serie de irregularidades: A) Incumplimiento del art. 61 de la Ley 24.156 que establece que antes de formalizarse el endeudamiento público externo debe emitir opinión el Banco Central. B) Incumplimiento de los requisitos regulados por la resolución 108/09, lo que impidió que se analice la viabilidad de la operación. C) Incumplimiento al no ser formalizado el acuerdo por la Ley de Presupuesto ni por ley específica, lo que implicó la falta de intervención del Presidente y del Congreso. D)  Incumplimiento en la documentación de respaldo, los expedientes fueron generados con posterioridad a la firma del acuerdo. Concluyen en que se incrementó el riesgo de renovación y el cambiario, como consecuencia de ello la deuda se volvió “insostenible”.

Según analistas de El Cronista Comercial y Ámbito Financiero, pasando en limpio: ”la Auditoría General de la Nación emitió dictamen sobre el ejercicio fiscal 2018, se trata de de la rendición de cuentas públicas que el Poder Ejecutivo realiza cada año por ley. En ese marco se elaboraron 25 informes técnicos. Los estados contables tuvieron una opinión con salvedades y la ejecución presupuestaria un fallo adverso. Los hallazgos sobre la deuda pública fueron fundamentales en dicha decisión. El primer dato saliente es el salto de la deuda en relación al Producto Bruto Interno que, apenas en un año, saltó del 56,5% al 85,2%. También creció en relación al stock de reservas, del 235% al 245% y en relación a las exportaciones del 176% al 212%. Mientras tanto, se profundizó el riesgo cambiario (más del 84,1% de la deuda se nominó en moneda extranjera) y el de liquidez y renovación: el 30% de las emisiones entre el 2019 y 2020 y más del 56% entre 2021 y 2025. El informe también asegura que el control del límite del endeudamiento establecido por ley se realizó en planillas de cálculo de Excel fácilmente modificables. Además, se detectó un exceso temporal de endeudamiento sobre el límite establecido equivalente a 63.448 millones de pesos y que el ministerio de Finanzas no contó formalmente con una estrategia de endeudamiento”

 

La deuda

Resultó llamativa la falta de prurito cuando el Ingeniero Mauricio Macri en una entrevista a la CNN en Español en el año 2021 aclaró que al préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) “lo usaron para pagar a los bancos comerciales que se querían ir”.

Este endeudamiento representó histórica y políticamente el compromiso más importante jamás antes asumido por nuestro país, a su vez batió un récord en el tiempo para su otorgamiento y cantidad desde el origen mismo de la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI). Fue algo que no registra precedentes. El acuerdo tenía previsto originalmente desembolsos por 57.000 millones de dólares en total, pero solo se alcanzó a tomar por 44.500 millones de dólares. Como deudores nos obligamos a pagar 19.000 millones de dólares en el año 2022, 20.000 millones de dólares en 2023 y el resto para el 2024.

Según datos del Observatorio de la Deuda Externa, El Cronista Comercial, del Banco Central (BCRA) y el Ministerio de Economía de la Nación, desde el 2015 al 2019 el Producto Bruto Interno se achicó en 210 mil millones de dólares y la deuda aumentó en 163 mil millones de dólares. En 2015 el Ingeniero Mauricio Macri recibió una Nación que debía el 37,46% del Producto Bruto Interno pero cuando terminó su mandato en 2019 la entregó con una deuda de casi el 95% del Producto Bruto Interno.

 

La herencia

Cuando hablamos de herencia nos referimos siempre a todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona fallecida a la que se denomina “causante”. Vale decir, se heredan bienes, créditos y deudas. Quienes heredan reciben muchas veces soluciones o mayormente problemas que pueden ser menores o muy graves. Más o menos así pasó con la economía Argentina en el 2019.

Luego de que este lunes Juntos por el Cambio retomara el relato de la herencia mediante un comunicado que se refiere a “la bomba” que está dejando el actual Gobierno hacia el próximo en materia económica, el secretario de Política Económica del Ministerio de Economía Gabriel Rubinstein contestó con mucho profesionalismo mediante un hilo de publicaciones en la red social Twitter, habida cuenta el malestar ocasionado por los intentos de generar una corrida cambiaria: “A diferencia del período 2016 – 2019, en el que se emitía mayoritariamente deuda en dólares, hoy el mercado de deuda en pesos constituye la principal fuente de financiamiento del Tesoro. Además, para 2022 la asistencia -emisión monetaria- del Banco Central (BCRA) representó sólo el 20% del financiamiento en pesos. Este Gobierno no sólo no se endeudó con el exterior, sino que además reestructuró más de 100.000 millones de dólares de títulos de deuda en moneda extranjera, renegoció el préstamo Stand-by de 2018 con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por más de 44.000 millones de dólares, arribó a un nuevo acuerdo con el Club de París y reconstruyó el mercado de deuda en pesos luego de su reperfilamiento (default) por el Gobierno anterior en 2019. Al mismo tiempo, se verifica una ‘desdolarización’ de la deuda respecto de la recibida en 2019, pasando de una proporción de deuda en dólares del 70% al 53% actualmente. Es decir, la deuda en relación al tamaño y capacidad de la economía es sensiblemente menor en muy poco tiempo, tanto por un buen manejo de la deuda como también por el crecimiento económico desde la recuperación post pandemia. Por otro lado, a diferencia del período 2015 – 2019, la actual estrategia de financiamiento se basa en la emisión de deuda en la moneda que el país emite. Aquel Gobierno emitió Letras del Tesoro (Letes) en dólares a cortísimo plazo con tasas cercanas al 7,5% anual, llegando a acumular hacia finales de 2019 un monto equivalente al 8% del Producto Bruto Interno que ellos mismos tuvieron que ‘reperfilar’, perjudicando principalmente a los ahorristas argentinos. Este Gobierno se financia en pesos, y la porción denominada Dólar Linked, que se ajusta por el tipo de cambio oficial, paga tasas de interés del 0% (cero por ciento). Por su parte, el Banco Central (BCRA), al igual que todos los bancos centrales del mundo, realizan operaciones en el mercado para asistir y estabilizar el sistema bancario, esto fue crucial para garantizar estabilidad durante la pandemia, el shock internacional de la guerra en Ucrania y cuando dirigentes de Juntos por el Cambio sugirieron pretender repetir su propia historia en caso de ganar las elecciones en 2023. La deuda en pesos es absolutamente manejable y sustentable, porque representa en su totalidad el 24% del Producto Bruto Interno (incluyendo bonos de largo plazo como el Discount y el Cuasipar), de la cual la mitad está en manos del propio Estado Nacional. Esto se compara con deudas internas equivalentes al 124% del Producto Bruto Interno en el caso de Colombia y del 65,6% del Producto Bruto Interno en el de Brasil. Cuidar el sistema financiero y mercado de capitales local es prioritario para este Gobierno, ya que sin mercado de capitales no hay financiamiento para el desarrollo”.

 

 1000 Concepción del Uruguay o 10 Entre Ríos

La verdadera “bomba” es la que le debemos al Fondo Monetario Internacional (FMI) desde una deliberada fuga de 44.500 millones de dólares, eso en términos locales es algo así como el presupuesto para este año de 10 provincias de Entre Ríos completas, o enteramente 1.019 presupuestos municipales de Concepción del Uruguay (a un dólar oficial a $189,25 para la compra y de $197,25 para la venta, como referencia).

Dice el escritor, pensador y ensayista Raúl Scalabrini Ortiz: “para ser instrumento de dominación, el préstamo requiere el desarrollo de una política económica que converja a su finalidad”. La deuda que se contrajo irresponsablemente y sin la participación del Congreso Nacional, fue tomada por quienes no vieron oportunamente a la economía con rostro humano y por sobre todas las cosas no la concibieron con un marco de referencia a lo social. De esa deuda hoy debemos pagar las consecuencias.

Como vemos, la “ceocracia porteña” que hoy camina por suelo entrerriano fracasó para el pueblo pero fue exitosa a sus propios intereses. Quienes se encuentran por estas horas realizando operaciones políticas con fines electorales en nuestra provincia y desde celulares que inician en 011, entregaron a 100 años 1000 Concepción del Uruguay y 10 Entre Ríos. He ahí la verdadera “bomba” que debería escandalizarnos y preocuparnos.

 

(Juan M. Garay) Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-