La Rosca | Conflicto docente |
Como publicó La Rosca, el conflicto docente en Entre Ríos se da en el marco de la negociación paritaria 2026, cuya apertura estuvo marcada por la ruptura del diálogo. En la primera reunión salarial realizada el 24 de febrero en la Secretaría de Trabajo, la conducción de AGMER se declaró en estado de beligerancia y dio por terminada la instancia de negociación de manera unilateral. Desde el Ejecutivo señalaron que la declaración de conflicto fue adoptada como primer paso de una mesa recién constituida, impidiendo profundizar el debate técnico y presentar contrapropuestas.
La propuesta oficial incluía mejoras en ayuda escolar, boleto docente, sumas complementarias y el compromiso de revisar los montos remunerativos en un plazo no mayor a 90 días, sujeto a la evolución de los recursos provinciales. Además, el gobernador Rogelio Frigerio confirmó que la mejora salarial ofrecida será abonada por complementaria en los próximos días, en un intento por descomprimir la tensión y garantizar previsibilidad a las familias antes del inicio pleno del ciclo lectivo.
Desde una lectura política, el bajo nivel de adhesión expone límites en la estrategia gremial y refuerza la posición del Gobierno, que sostiene como prioridad el derecho a aprender y la continuidad escolar. Con siete de cada diez docentes en las aulas, la medida de fuerza perdió capacidad de presión y dejó abierto un interrogante hacia adelante: si el camino será la profundización del conflicto o el regreso a la mesa paritaria para evitar que la disputa salarial vuelva a poner en riesgo la normalidad educativa en Entre Ríos.
La Rosca | Paritarias |
La apertura de la mesa salarial docente en Entre Ríos se vio truncada por la decisión unilateral de AGMER de clausurar el diálogo tras declararse en estado de beligerancia. Una postura que prioriza la confrontación sobre la búsqueda de consensos, dejando en suspenso la previsibilidad del ciclo lectivo a pocos días de su inicio.
Este lunes, la sede de la Secretaría de Trabajo fue el escenario del primer encuentro paritario del año entre el Ejecutivo provincial y los representantes de los trabajadores de la educación. La reunión, que tenía como objetivo establecer una hoja de ruta salarial antes del inicio de clases, se vio truncada por la postura de la conducción sindical del gremio mayoritario. El encuentro contó con la presencia del secretario de Trabajo, Mariano Camoirano; el presidente del Consejo General de Educación (CGE), Carlos Cuenca; y la secretaria de Hacienda, Mariela Volpe. Por la parte sindical, participaron delegados de AGMER, AMET, UDA y SADOP.
Durante la audiencia, el Ejecutivo formalizó una propuesta salarial concebida como “punto de partida” para el debate técnico. No obstante, el desarrollo de la reunión se vio interrumpido cuando la conducción de AGMER comunicó su declaración en estado de beligerancia sindical, dando por finalizada la instancia de diálogo de forma abrupta.
Para los gremialistas docentes de AGMER, “las sumas y montos no satisfacen las demandas planteadas”, por lo tanto, “rechazamos la propuesta declarándonos en situación de conflicto”.
Esta decisión del gremio mayoritario impidió que se profundizaran los términos de la oferta y clausuró, de manera unilateral, la posibilidad de un intercambio que permitiera acercar posiciones en el ámbito paritario.
La postura adoptada por la cúpula sindical plantea un escenario de incertidumbre a pocos días de que miles de estudiantes regresen a las aulas. Desde una lectura institucional, el cierre del diálogo en la misma mesa donde se abre la negociación representa una ruptura de las formas democráticas de negociación.
*La declaración de beligerancia suele ser el último recurso de una negociación agotada, no el primer paso de una mesa recién constituida.
*La decisión gremial desoye el reclamo de previsibilidad de la sociedad entrerriana, priorizando el conflicto por sobre la búsqueda de consensos que garanticen la normalidad escolar.
*Al dar por terminado el diálogo, el gremio anula la posibilidad de presentar contrapropuestas, dejando el proceso salarial en un punto muerto por voluntad propia.
Pese al retiro de la conducción gremial, el Gobierno provincial dejó constancia administrativa de la propuesta presentada, reafirmando que el ámbito formal de negociación sigue siendo el camino para la resolución de conflictos, siempre que exista voluntad de las partes para sentarse a debatir.